Con casi 11,4 millones de cerdos en 2021, la industria porcina es de gran importancia económica para Países Bajos. En una tierra densamente poblada, sin embargo, la explotación intensiva conlleva riesgos para la salud y el entorno, y el sector afronta un doble problema: debe reducir sus emisiones contaminantes y hacerse sostenible, según informa el diario El País.

El Ministerio de Agricultura holandés subvenciona desde 2019 la clausura voluntaria de granjas de diversos tamaños cercanas a zonas pobladas para evitar las molestias de los olores. Por su parte, el nuevo Gobierno de centroderecha, que prevé presentarse el 10 de enero, incluye un Ministerio de la Naturaleza y el Nitrógeno, integrado dentro del Ministerio de Agricultura y encargado de la reducción de las emisiones de todo el sector ganadero nacional. Los nitratos, derivados del nitrógeno, pueden contaminar los suelos a través de los fertilizantes agrícolas o por los excrementos de los animales.

Contaminación y condiciones de insalubridad para los animales

Las granjas porcinas han ido reduciendo su número en los últimos años debido a las jubilaciones de sus titulares, cierres por el olor y el aumento de las exigencias de sostenibilidad. En el año 2000 había 14.520, mientras que en 2020 la cifra era de 3.600. Sin embargo, se ha producido una mayor concentración de animales en cada una: si en 2011 eran 1.900 cerdos por granja, en 2021 eran 3.400, según las estadísticas oficiales.

El número de cabezas se ha mantenido estable en la última década, con unos 12 millones de animales en un país de 17,4 millones de habitantes. Desde el punto de vista técnico, en Países Bajos se entiende por macrogranja la que tiene más de 7.500 lechones criados para carne, o bien más de 1.200 cerdas reproductoras.

El olor, debido sobre todo al amoniaco, puede llegar hasta las casas situadas a un kilómetro y es especialmente notorio en las regiones del sur y el este. Allí se concentra el 83% de estas empresas a escala nacional. “Los olores son fáciles de explicar: los cerdos no salen al exterior, como las vacas. Cumplen su ciclo vital en los espacios donde se alojan, y el estiércol suele almacenarse [como medio líquido o semisólido] por debajo de los propios animales generando gases”, explica a El País, Frederieke Schouten, veterinaria y directora de la ONG holandesa Varkens in Nood (cerdos en apuros).

Clausura permanente y vuelta a la naturaleza

Además del olor característico, la experta añade que estas condiciones de confinamiento pueden dañar el sistema respiratorio de los animales. “Hay sistemas de ventilación que lanzan el aire hacia fuera, pero empeoran la situación de los cerdos porque todo está cerrado y los gases tóxicos se acumulan dentro. El nuevo Gobierno habla de economía circular y reducción de gases como el nitrógeno. Hay que ver el efecto que ello tiene en la limitación del sector ganadero en su conjunto pedida por la gente”, dice. Apunta también que para 2030 se espera que queden un millar de granjas porcinas, “una tendencia que debería pararse porque unos colegas apartan a otros del negocio por la necesidad de crecer”. En su opinión, el riesgo para los animales aumenta a medida que se intensifica la ganadería, porque “los cerdos necesitan estar al aire libre para su salud y bienestar”.

El plan de Agricultura para combatir el olor de las explotaciones porcinas contempla la clausura permanente así como el desmantelamiento de las instalaciones cuyos dueños estén dispuestos a hacerlo por este motivo. Según la carta remitida en junio de 2021 al Congreso por Carola Schouten, ministra del ramo que no repite en el cargo en el nuevo Gabinete, en ese momento se habían aprobado 430 solicitudes de compensación. Una vez confirmadas, el propietario de la empresa disponía de ocho semanas para firmar el acuerdo de poner fin a la crianza. También se comprometía a no abrir de nuevo una firma similar.

La Organización de Productores de Porcino (POV, en sus siglas neerlandesas) dice que el acuerdo de la coalición de Gobierno señala que “muchas granjas —entre un 20% y un 30%— serán compradas en los próximos 14 años para devolver ese espacio a la naturaleza, dedicarlo a la construcción de viviendas o bien a la agricultura”. Sus portavoces señalan que “no se sabe en este momento qué efecto tendrá para la ganadería porcina al margen de los cierres voluntarios”.

Fuente: https://elpais.com/, Agencias


Recibe nuestro boletín de noticias ecológicas todos los días en Telegram a través de este enlace: https://t.me/masverdeperiodico

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.