‘Happy Feet’, el pingüino emperador que perdió el sentido de la orientación y terminó en Nueva Zelanda, a 3.000 kilómetros de su hogar en la Antártida, fue devuelto ayer al océano.

El pingüino fue deslizado por un tobogán especial en la popa de un barco pesquero de investigación seis días después de partir de Wellington, donde fue tratado en el zoo tras ser hallado desorientado y desnutrido en la playa de Peka Peka en junio.

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Con algo de ayuda

El ave marina fue liberada cerca de la isla Campbell, donde el océano tiene 285 metros de profundidad, han informado el barco Tangaroa a través de un comunicado.

«‘Happy Feet’ necesitó un suave empujoncito para abandonar la seguridad que le ofrecía la jaula que fue su hogar durante seis días», ha revelado la veterinaria Lisa Argilla. «El pingüino se deslizó hacia atrás, pero una vez que entró en contacto con el agua se sumergió enseguida lejos del barco».

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El animal, de tres años, lleva consigo un rastreador por satélite y un microchip para que así sus fans en todo el mundo puedan seguirlo en los próximos meses en las webs www.wellingtonzoo.co.nz, www.sirtrack.com y www.ourfarsouth.org.

Fuente: El Mundo, Agencias

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