Los animales que deambulan por la Reserva Natural Balule de Sudáfrica tienen un nuevo aliado en la batalla para mantenerlos a salvo de los cazadores furtivos: Teléfonos con cámara montados en estuches protectores que transmiten imágenes de sus actividades a miles de “guardabosques virtuales” en todo el mundo.

Con reservas en África reduciendo las patrullas contra la caza furtiva en medio de una pausa turística inducida por el coronavirus que ha afectado las fuentes de financiación, Balule se ha asociado con el fabricante de teléfonos Samsung y el pionero tecnológico Africam para complementar la cantidad de personal con ojos y oídos en línea.

Más de 55 mil personas se unieron al proyecto

Más de 55.000 personas se han convertido en guardabosques virtuales desde que el proyecto, Wildlife Watch, se puso en marcha este mes. “Necesitamos más ojos; necesitamos que más personas nos ayuden”, dijo Leitah Mkhabela, miembro de la unidad anti-caza furtiva del parque, compuesta exclusivamente por mujeres, conocida como Black Mambas.

“Pueden convertirse en guardabosques mientras se quedan en casa y pueden salvar a un rinoceronte todos los días”. Ubicado en la provincia de Limpopo y hogar de los “cinco grandes”, rinocerontes, leones, leopardos, elefantes y búfalos, Balule forma parte del emblemático Parque Nacional Kruger de Sudáfrica.

Mkhabela y sus colegas utilizan el mismo modelo de teléfono para comunicarse y capturar imágenes de actividades sospechosas durante las patrullas, mientras que se han instalado otros teléfonos para monitorear las cercas perimetrales.

El video tiene subtítulos en español.

Grave panorama para los guardaparques

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, red ambiental con sede en Suiza, dijo que las patrullas contra la caza furtiva se han cortado en más de la mitad de los sitios protegidos de África debido al impacto de la pandemia.

Uno de cada cinco guardabosques ha sido despedido en todo el mundo desde que comenzó la pandemia, dijo Wendy Elliott, subdirectora de la Práctica de Vida Silvestre en WWF-International. Mientras tanto, la pérdida de puestos de trabajo y el aumento de la pobreza han impulsado un aumento de la caza de carne de animales silvestres.

Por fortuna y para alivio de Mkhabela, Balule está contraatacando. Los espectadores del servicio de transmisión del parque ya informaron haber escuchado disparos, lo que indica la posibilidad de cazadores furtivos, y alertaron a los guardabosques sobre animales atrapados que necesitan ser rescatados. “Quiero ser la razón por la que mis nietos vean rinocerontes en los próximos años”, dijo Mkhabela.

Fuente: https://www.reuters.com/, Agencias

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