Dos nuevos estudios científicos difieren de la afirmación del Gobierno de EEUU de que la mayoría del petróleo que expulsó el pozo averiado Macondo, a las aguas del Golfo de México ha sido eliminado del mar. Por el contrario los estudios afirman que la mayoría aún se encuentra en el mar.

El Gobierno estadounidense dijo a principios de mes que la mitad del petróleo que había fluido al mar había sido eliminado mediante quemas controladas o directamente recuperado del agua y otro 25 por ciento se había evaporado o disuelto.

Por el contrario, la investigación de la Universidad de Georgia arrojó que hasta el 79 por ciento de los 4,9 millones de barriles de petróleo, que se calcula se derramaron al mar, permanecen en el Golfo. “La idea de que el 75 por ciento del petróleo ha desaparecido y ya no es preocupante para el medioambiente es absolutamente incorrecta”, explicó el jefe de la investigación.

Más de lo que se pensaba

De igual forma, los estudios de la Universidad del Sur de Florida, establecen que grandes cantidades de petróleo del vertido en el Golfo de México se han depositado en el fondo marino y a gran distancia del pozo accidentado de BP.
“Los dispersantes han hecho que el petróleo se deposite en aguas profundas, donde puede afectar al fitoplancton y a la vida marina”, advierte el microbiólogo de la Universidad. Asimismo afirma que se han encontrado restos de crudo en el fondo de una cañón submarino en Florida y a más de sesenta kilómetros de distancia del área supuestamente afectada por el vertido.

Las manchas de petróleo halladas a lo largo del Cañón de Soto han sido analizadas y concuerdan con las características del crudo vertido frente a las costas de Luisiana. El hallazgo ha sembrado la inquietud entres los pescadores locales, ansiosos de volver a su actividad precisamente en aguas cercanas al Cañón de Soto, un valle submarino que se extiende a lo largo de más de 100 kilómetros.

Gotas de petróleo

“El petróleo no está concentrado, sino diseminado en múltiples y pequeñas gotas de muchos tamaños”, atestiguan cientificos especializados, que no dudan del papel jugado por los dispersantes.
Se calcula que la compañía BP ha usado cerca de ocho millones de litros de dispersante. La propia BP ha admitido que los dispersantes hacen que el petróleo se “rompa” en gotas pequeñas que pueden ser “digeridas” por los microbios. La Agencia de Protección de Medio Ambiente (EPA) reclamó a la compañía que dejara de usar dispersantes en la boca del pozo, ante el temor de que el petróleo pudiera depositarse en el fondo o en capas submarinas.

El problema, para otros, es el efecto del petróleo mientras siga hundido. Un estudio de la Universidad de South Florida publicado esta semana demuestra que buena parte de ese petróleo puede haber viajado ya a distancias considerables.

Sus autores dicen que han encontrado restos en el Cañón DeSoto, al norte de Florida, una zona de poca profundidad en la que suelen desovar diversas especies de peces. “Que se haya disuelto no significa que no vaya a tener efecto sobre la vida marina”, dijo el oceanógrafo David Hollander.Los biólogos marinos creen que peligran los arrecifes de coral a 300 metros de profundidad; especies migratorias como el atún de aleta azul y las gambas, los cangrejos y las ostras, forma de manutención de miles de personas.

BP confía en completar esta semana los dos pozos de “alivio” que servirán para capturar el crudo que aún queda en el pozo accidentado, después de derramar más de 800 millones de litros de petróleo.

Cronología de un desastre

– El 20 de abril de 2010 se incendia la plataforma petrolífera Deepwater Horizon, operada por BP, a 75 kilómetros de la costa de Luisiana. Provoca 11 muertos. La plataforma se hunde el 22.
– 2 de mayo. Primera visita de Barack Obama a la zona.
– 8 de mayo. Fracasa el primer intento de sellar el pozo.
– 16 de mayo. BP comienza a recoger parte del petróleo derramado.

– 20 de mayo. La marea negra llega al delta del Misisipi, donde viven 400 especies protegidas. La fuga contamina también las costas de Luisiana, Alabama, Florida y Tejas.
26 de mayo y 2 de junio. Fracasan otros dos intentos de detener el vertido. Uno mediante una inyección de flujo pesado. El otro, con robots submarinos.
– 7 de junio. La campana colocada cuatro días antes permite por primera vez controlar la fuga.
16 de junio. BP anuncia que aportará 20.000 millones de dólares (15.000 millones de euros) a un fondo de compensación.

– 15 de julio. BP anuncia que por primera vez ha dejado de fluir crudo al mar.
– 2 de agosto. Un informe oficial encargado por el Gobierno cifra el vertido en 4,9 millones de barriles de crudo.
– 4 de agosto. BP informa de que su operación para sellar el pozo averiado por fin “ha funcionado”. Según el Gobierno de EEUU, casi el 75% del petróleo vertido ha desaparecido. Van surgiendo voces científicas que cuestionan esa información.
– 15 de agosto. Obama visita la zona afectada y se baña en las aguas del golfo de México con su hija Sasha para demostrar que están limpias.

Fuentes: EFE, Diario el Mundo, AFP, Diario El País, Reuters

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