Una tripulación regresó de las islas más al norte del archipiélago hawaiano esta semana con un bote lleno de plástico marino y redes de pesca abandonadas que amenazaban con enredar a las focas monje hawaianas en peligro de extinción y otros animales en estas playas deshabitadas que se extienden a más de 2.000 km al norte de Honolulu.

El esfuerzo de limpieza en el Monumento Nacional Marino Papahanaumokuakea duró tres semanas y la tripulación recogió más de 47 toneladas de redes fantasma y otros plásticos marinos como boyas, cajas, tapas de botellas y encendedores de cigarrillos de las costas.

Expedición extrae toneladas de plástico de rincones remotos de Hawái

Rodeados por la gran mancha de basura del pacífico

El monumento, la reserva marina protegida más grande de EEUU y una de las más grandes del mundo, se encuentra en el norte del Océano Pacífico y está rodeada por lo que se conoce como la Gran Mancha de Basura del Pacífico, una enorme acumulación de plástico flotante y otros desechos que circulan en las corrientes oceánicas. Las islas actúan como un peine que recoge escombros en sus playas vírgenes.

El ecosistema del monumento es diverso, único y uno de los hábitats marinos más intactos de la Tierra. Pero las playas están llenas de plástico y redes que atrapan focas monje hawaianas en peligro de extinción, de las cuales solo quedan unas 1.400 en el mundo, y tortugas verdes, entre otros ejemplares de fauna marina.

Prácticamente sin depredadores, las islas son un refugio para muchas especies de aves marinas, y el atolón Midway alberga la colonia de albatros más grande del mundo. Allí, la tierra está llena de cadáveres de aves que ingirieron plásticos y murieron. La limpieza fue organizada por la organización sin fines de lucro Papahanaumokuakea Marine Debris Project, que se asoció con el estado de Hawái y agencias federales, incluida la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica y el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EEUU.

57 toneladas de escombros acumuladas cada año

Kevin O’Brien, presidente de la nueva organización y ex empleado de NOAA, dijo que el trabajo es caro pero importante. “Al hablar con algunas de estas personas que están allí para proteger a las focas monje todos los veranos, nos enteramos sobre redes específicas que han estado allí durante varios años. Así que un viaje como este, en el que podemos sacar casi todo lo que vemos, puede tener un impacto”, explicó.

Un estudio de la NOAA estimó que las costas de las islas del noroeste de Hawai acumulan alrededor de 57 toneladas de escombros cada año. Se espera que un análisis de la próxima remoción de arrecifes dará a conocer la cantidad total de escombros que se acumula tanto en las playas como en los ecosistemas de arrecifes críticos que las rodean, lo que brindará a los investigadores una visión más completa del problema.

La mayoría de los escombros que se extrajeron serán convertidos en electricidad mediante incineración que alimentará los hogares y negocios en Oahu. Parte del equipo se reservará para proyectos de reciclaje de los estudiantes, y varias redes de pesca se llevarán al Centro de Investigación de Escombros Marinos de la Universidad del Pacífico de Hawaii para un estudio que intenta identificar las fuentes de estas artes de pesca.

Fuente: https://phys.org/, Agencias

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