[dropcap]L[/dropcap]a Convención sobre el Comercio Internacional de Flora y Fauna (CITES) reunida recientemente en Bangkok aprobó la obligación de hacer pruebas de ADN a los cargamentos de marfil que se incauten para determinar su origen.

La resolución de la CITES establece que los países que decomisen cantidades superiores a la media tonelada de marfil dispondrán de 90 días para tomar ejemplos y analizarlos. De esta forma, se espera conocer la procedencia del cargamento y tener un mayor control del comercio ilícito.

marfil

Comercio sangriento

La CITES sólo acepta el comercio regulado de elefantes africanos de Botswana, Namibia, Sudáfrica y Zimbabue, mientras que los ejemplares del resto de los países de ese continente están amparados como especies en peligro de extinción.

Los mercados asiáticos manejan cerca de la mitad del contrabando mundial de marfil y un tercio del volumen restante acaba en Europa y Estados Unidos, dijo en el marco de la CITES el experto neozelandés Moyle Brendan, de la Universidad de Massey.

Fuente: EFE, Agencias

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