Las prácticas de pesca comercial de Estados Unidos deben cambiar para evitar la extinción de las ballenas francas del Atlántico Norte, dijo recientemente el gobierno de ese país, mientras prepara una lista de nuevas regulaciones para evitar enredos de ballenas en aparejos de langosta y cangrejo.

La evaluación científica de la unidad de pesca de la Administración Nacional Oceanográfica y Atmosférica es un hito en la finalización de un puñado de reformas propuestas para los pescadores comerciales destinadas principalmente a reducir la cantidad de cuerdas verticales en el hábitat de las ballenas.

Podrían llegar a un acuerdo

La industria de la langosta, centrada en Maine, ha dicho que está dispuesta a hacer cambios para proteger a las ballenas si es necesario, pero argumenta que han visto poca evidencia de que su equipo sea el culpable de la muerte de las ballenas.

Las ballenas francas del Atlántico norte son una de las especies de ballenas grandes más amenazadas del mundo, con menos de 400 individuos restantes. Se estima que 20 mueren cada año en aguas de EEUU y Canadá debido a enredos en artes de pesca y choques con barcos, dijo la NOAA.

Estados Unidos ha estado tratando de proteger a las ballenas durante décadas bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción y la Ley de Protección de Mamíferos Marinos, y las autoridades canadienses también han impuesto restricciones de velocidad de los barcos y otras medidas para protegerlas.

Es necesario un mayor compromiso

“A medida que la población de ballenas francas continúa disminuyendo, debemos reconocer que los esfuerzos anteriores no han reducido los enredos en el grado necesario para satisfacer los requisitos de la ESA y la MMPA, y se necesitan esfuerzos adicionales para recuperar esta especie en peligro crítico”, dijo la NOAA.

Agregó que las ballenas también son vulnerables a los efectos del cambio climático y la exposición a la pesca, el transporte marítimo y otros peligros en zonas no reguladas del mar.

A fines del año pasado, la NOAA propuso nuevas regulaciones para los pescadores de langostas y cangrejos, que incluyen exigir más trampas entre las líneas de boyas para reducir la cantidad de cuerdas verticales en el agua, agregar secciones separables a las cuerdas para que las ballenas puedan liberarse si se enredan y restringir las líneas de boyas en ciertas áreas durante la migración estacional de ballenas. Una portavoz de la NOAA dijo que esta institución espera finalizar esas normas a finales de este verano antes de comenzar una nueva reglamentación en otras pesquerías.

Fuente: https://www.reuters.com, Agencias

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