Los espantapájaros pueden ser excepcionales en su campo, pero ahora los científicos han creado una versión flotante bastante inusual que podría ayudar a reducir la cantidad de aves marinas en peligro atrapadas por las redes de pesca.

El dispositivo, conocido como boya de ojos amenazantes (LEB), y desarrollado en colaboración con ingenieros de Fishtek Marine, se probó en la bahía de Küdema, isla de Saaremaa, Estonia, con patos de cola larga. Utiliza puntos oculares brillantes y movimientos amenazantes para actuar como un disuasivo natural, evitando que las aves marinas se sumerjan en las redes de enmalle, redes verticales que se utilizan en la pesca a pequeña escala en muchos países.

Evitando la muerte accidental de las aves

Los científicos, de BirdLife International y la Sociedad Ornitológica de Estonia, colocaron el dispositivo para reducir el número de aves en un cuarto dentro de un radio de 50 metros de la boya.

“Desafortunadamente, las aves marinas pueden ahogarse si quedan atrapadas en las redes. Pensamos que si podemos reducir las posibilidades de que las aves marinas buceen demasiado cerca de las redes de enmalle, podríamos evitar que ocurran interacciones mortales“, explicó Yann Rouxel, autor principal del estudio y oficial de proyectos del programa marino BirdLife International.

Después de 250 horas de observación, el equipo descubrió que los dispositivos LEB podrían reducir la congregación de patos de cola larga entre un 20 y un 30%, en comparación con las boyas de pesca tradicionales. Las aves también regresaron al área incluso después de que se retiró la boya, lo que sugiere que no fueron disuadidas permanentemente.

400.000 aves mueren en redes de enmalle cada año

Se espera que el dispositivo, todavía en su fase de prototipo, se pruebe en pesquerías a pequeña escala y ayude a salvar miles de aves marinas cada año. “Ha habido muchos, muchos intentos para tratar de encontrar una solución. Nada parecía funcionar en diferentes pesquerías y especies, por lo que queríamos probar algo diferente y explorar algo que funcione por encima del agua, en lugar de bajo el agua”, dijo Rouxel.

“Sabemos por experiencia que las confrontaciones directas… pueden ser contraproducentes, y hemos demostrado a través de otros programas que colaborar con los pescadores puede traer muy buenos resultados. Si podemos mantener a las aves alejadas de la vecindad real de la red de enmalle, si no se sumergen demasiado cerca, el riesgo de captura incidental es limitado».

La captura incidental, la captación de organismos marinos que no son el objetivo de los pescadores, sigue siendo una de las mayores amenazas para la vida silvestre del océano. Según la investigación, al menos 400.000 aves mueren en redes de enmalle cada año en todo el mundo.

Fuente: https://www.theguardian.com/, Agencias

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