La gobernación de una ciudad argentina ubicada en el extremo austral de Sudamérica, decidió transformar en norma un proyecto elaborado por un colectivo de vecinos, y multar a quienes arrojen colillas en la vía pública. Las sanciones podrán ser de hasta 185 dólares —según el cambio oficial— o 10 horas de trabajo comunitario.

Un mal hábito que tienen muchas personas que fuman es tirar las colillas de sus cigarros al suelo, porque de las veredas siguen su camino a las alcantarillas, y terminan contaminando ríos, lagos y mares, además de perjudicar la vida marina. Cada colilla tiene la capacidad de contaminar entre 50 y 1.000 litros de agua dulce, y entre ocho y 10 litros de agua marina. Su tiempo de degradación es de ocho a 12 años, según explica Sputnik.

Peligrosa contaminación

Por su tipo de geografía, en la capital de Tierra del Fuego, Ushuaia —a casi 3.080 kilómetros al sur de Buenos Aires—, «se genera una concentración de colillas en la zona costera», advierte la agrupación ambientalista local A limpiar Ushuaia. Por tales motivos, el Concejo Deliberante de Ushuaia aprobó por unanimidad un proyecto para gestionar los residuos de colillas elaborado por la organización.

La nueva ordenanza define a las colillas de cigarrillos como «residuos sólidos urbanos sujetos a manejo especial», lo que implica un tratamiento diferenciado del resto de los residuos. También establece la instalación de un mínimo de tres «colilleros» por cuadra, «cuya colocación y mantenimiento se podrá coordinar entre comerciantes y responsables de edificios públicos y privados», informó la agencia argentina Télam.

A su vez, las personas que tiren colillas a las calles serán multadas con hasta 18.250 pesos argentinos —185 dólares—, o hasta «10 horas de trabajo comunitario y asistencias a capacitaciones sobre preservación de medio ambiente». Lo recaudado será utilizado para solventar programas de educación y saneamiento ambiental.

Medio millón de colillas recolectadas

Desde 2016, el movimiento ambientalista de vecinos A limpiar Ushuaia recorre las calles de la ciudad para limpiarla de basura. En 2018, impulsaron una ordenanza anterior, que prohíbe la entrega de cubiertos desechables en locales gastronómicos, y poco después de la comercialización de hisopos de plástico.

Respecto de las colillas, ya en 2016, el colectivo se encontró con «muchas colillas tiradas en los espacios públicos», y al año siguiente decidió lanzar la campaña «Las colillas son basura», cuentan en su web. Con el paso del tiempo, A limpiar Ushuaia resolvió asignarle al tema un mes específico del año, y así surgió #MarzoSinColillas, la campaña de recolección masiva que tuvo en 2021 su mayor resultado. La agrupación realizó una campaña de limpieza que logró recolectar medio millón de residuos de cigarrillos, «una cantidad capaz de contaminar el agua consumida por 90 familias en Argentina a lo largo de un año».

Esa iniciativa movilizó a 400 vecinos y 43 comercios e instituciones de la capital fueguina que montaron una serie de innovadores mecanismos para reunir las colillas al cabo de un mes, además de acopiarlas y luego someterlas a un proceso de termodestrucción.
«Luego de tres años de trabajo continuo de nuestro movimiento; y gracias al compromiso de la ciudadanía en la campaña #marzosincolillas; hemos podido demostrar el gran daño que genera este residuo en nuestro Ambiente», aseguró la organización en su Facebook.

Fuente: https://mundo.sputniknews.com, Agencias


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