Cuando uno no tiene todo lo que necesita, establecer una relación de simbiosis con otro individuo – en la que las dos partes se benefician de la interacción- es una buena opción para salir airoso de esta complicada situación. El caso más conocido de este tipo de relación de mutuo acuerdo y beneficio es el del coral y las zooxantelas, pequeñas algas fotosintéticas que son integradas por los primeros, a quienes proporcionan alimento.

A cambio, los corales ofrecen refugio a las algas, acabando así ambas partes satisfechas con la interacción. Se sabe que también algunas esponjas, moluscos bivalvos y medusas establecen relaciones de este tipo, si bien un estudio publicado el pasado mes de abril en la revista científica Molecular Biology and Evolution evidencía que no son los únicos, sino que cabe sumar a la lista a un nudibranquio o babosa de mar llamada Elysia clorótica, que presenta un aspecto parecido al de una hoja de lechuga.

Se alimenta del Sol

Según el estudio, este pequeño gasterópodo, que mide entre dos y tres centímetros de largo, le roba los cloroplastos a una alga parda llamada Vaucheria litorea y con ello realiza la fotosíntesis. De este modo, el animal puede sobrevivir durante meses sin alimentarse de nada más que de la luz del sol.

Lo consigue gracias a que es capaz de digerir el alga sin provocar daño alguno a las estructuras más importantes del aparato fotosintético -los cloroplastos- que integra en sus células digestivas a modo de plafones solares que le proporcionan energía a largo plazo.

Según los autores del estudio, investigadores de la universidad Rutgers de Nueva Jersey (Estados Unidos), descubrir cómo este nudibranquio mantiene activos fijando carbono los cloroplastos robados del alga puede ayudar en el desarrollo de la fotosíntesis artificial. De hecho, los expertos sugieren que esta puede ser una de las claves para generar ‘energía verde’ de por vida sin la necesidad de disponer de plantas ni de algas.

estababosamarina2

Transferencia compleja

Pero la compleja relación entre el pequeño molusco y esta alga parda no acaba aquí, pues se sabe también que el nudibranquio almacena un conjunto de genes del alga indispensables para mantener el buen estado de los cloroplastos robados. De no ser así, estos morirían al alejarse del núcleo del alga. Una transferencia de genes que es esencial, por ejemplo, en la terapia génica, que busca evitar y/o curar enfermedades genéticas en seres humanos.

Estudios anteriores ya habían reportado el intercambio de genes entre organismos muy simples como las bacterias, sin embargo este es el primer caso en el que la transferencia se da entre organismos más complejos que, además, pertenecen a reinos distintos, ya que uno es un animal y el otro un alga.

Además, en su estudio los científicos añaden que la Vaucheria litorea es el alga perfecta para Elysia, pues no tiene paredes entre las células adyacentes, con lo que robarle los cloroplastos resulta mucho más fácil.

Fuente: https://www.lavanguardia.com, Agencias

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.