La organización conservacionista SEO / Birdlife ha presentado su última actualización del Libro Rojo de las Aves de España, que evalúa su estado y cuya última edición data de hace 14 años. Dicha publicación no deja en buen lugar al país.

De las 359 especies analizadas, el 25% se encuentra en peligro de extinción, como es el caso de la aguja colinegra, de la que restan menos de 50 individuos reproductores. Es una de las 18 en peligro crítico. Además, el 56% de los animales incluidos en el estudio cuenta con problemas de conservación y solo el 42% se considera de preocupación menor.

Extinción de especies

«Que el 25% de la avifauna española se encuentre amenazada e incluida en categorías de riesgo de extinción significa que casi una de cada cuatro especies se encuentra amenazada, y esta situación no se refleja con el grado de protección legal ni a nivel autonómico ni estatal», apunta Nicolás López-Jiménez, responsable del Programa de Conservación de Especies de SEO/BirdLife.

En comparación con la edición de 2004, donde se analizaron 179 especies, 24 mejoran su estado de conservación, mientras que 33 ya amenazadas empeoran. 60 se mantienen en su nivel de amenaza. Según el informe, tres se habrían extinguido en este periodo de tiempo: el ibis eremita, el torillo andaluz y la terrera marismeña de Canarias.

Los números de esta publicación, en la que colabora la Fundación Biodiversidad, contrastan con los del catálogo de especies amenazadas del Estado. En este, tan solo se incluyen 22 especies. Eso sí, de toda ellas, tan solo siete cuentan con estrategias de conservación: el águila imperial, la cerceta pardilla, la focha moruna, la malvasía cabeciblanca, la pardela balear, el quebrantahuesos y el urogallo cantábrico.

La contaminación sería el principal problema

Dentro de este grupo, el águila imperial es la única que tiene un programa actualizado, frente a otros seis completamente obsoletos. Por su parte, las comunidades autónomas tampoco han aprobado ningún plan de conservación para las especies en peligro de extinción o vulnerables que habitan en su territorio.

El Libro Rojo de las Aves de España también señala los problemas que afectan a su supervivencia. Los autores señalan al cambio climático como causante de una elevada mortalidad en aves o la modificación de sus rutas migratorias. No obstante, la publicación apunta a la contaminación como el principal problema, al cual se unen la alteración de los ecosistemas, la presión de la caza o las prácticas agropecuarias intensivas.

Motivo por el que SEO / Birdlife afirma que es necesario conseguir sistemas agroalimentarios realmente sostenibles y restaurar los ecosistemas acuáticos, ya que los humedales acostumbrar a ser puntos de concentración de especies. Además, piden medidas de control de las especies invasoras, el cese o moratorias de caza o la prohibición de proyectos, como parques eólicos, que afecten al hábitat natural de las aves.

Sin embargo, no son todo malas noticias. Algunas de las grandes aves rapaces que se encontraban en peligro de extinción en la anterior edición han mejorado su estado de conservación. Es el caso del quebrantahuesos, el águila perdicera, el buitre negro o el milano negro. «Cuando se disponen los recursos necesarios y se suman esfuerzos, se pueden conseguir buenos resultados», remarca López-Jiménez. A veces, solo basta con trabajar.

Fuente: https://mundo.sputniknews.com/, Agencias


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