Platos, cubiertos, vasos, pitillos, palillos de limpieza de los oídos, palos de Chupahups y bolsas de plástico están prohibidos en Baleares desde el pasado fin de semana. El sábado comenzó a aplicarse la disposición más significativa de la ley de residuos y suelos contaminantes aprobada por la administración de Francina Armengol: la prohibición del plástico en elementos de un solo uso, según informa La Vanguardia.

La decisión afecta parcialmente a las cápsulas de café, que no se prohíben, pero se deberá garantizar su correcto reciclaje. También a las afeitadoras desechables, que podrán seguir distribuyéndose en las islas hasta el 2025, cuando quedarán prohibidas. La pandemia también ha afectado a la prohibición de los elementos monodosis, como bolsas de aceite o de azúcar, pero que por culpa de la situación actual y para evitar los retrasos, se aplaza hasta el fin del estado de alarma.

Prohibición de productos que contengan microplásticos

Los cartuchos de impresora y de tóner deberán ser reutilizables y no se autorizarán productos de cosmética o de higiene, como pasta dental o cremas exfoliantes, que incorporen microplásticos. Estas sustancias ya se han detectado en las aguas residuales a través de la ingesta de pescado, que se alimenta de este material que circula libremente por el mar.

Se trata de una ley pionera en España que en breve podría tener una aplicación estatal y que ha sufrido un largo proceso legislativo con amenazas de impugnación por parte de las grandes compañías multinacionales de alimentación, que presentaron alegaciones que no se tuvieron en cuenta en su mayoría.

El objetivo de la ley es disminuir el uso de plásticos de un solo uso y acabar con el “desastre ambiental” que sufre el Mediterráneo, en palabras del director general de Residus del Govern balear, Sebastià Sansó. El director general señala que, a las ventajas evidentes en el ambiente, se le suman las económicas porque la progresiva implantación de este tipo de productos por parte de las grandes compañías de distribución ha provocado, además, el cierre de empresas de envasado de las islas y la “destrucción” de parte del tejido empresarial. Hace unos años había unas 50 empresas de envasado en el archipiélago de las que solo sobreviven dos en la actualidad.

Período informativo

El reto de la norma es hacer que se cumpla. El director general cree que no habrá problemas con las grandes compañías de distribución, que están perfectamente informadas del contenido de la ley. Sansó señala que en los últimos meses han recibido más de 2.000 consultas sobre qué puede y qué no puede hacerse desde el pasado sábado. Es más probable que los problemas lleguen desde establecimientos con menos información sobre estas novedades legislativas.

Esta misma semana comenzarán las campañas de inspección sobre el cumplimiento de la ley. Varios inspectores de otras áreas relacionadas con los residuos han recibido formación específica para resolver cualquier duda sobre la norma. Sansó explica que en las primeras semanas no se podrán multas ya que el objetivo de los inspectores es informar y dar a conocer las nuevas obligaciones. Si pasado un periodo de tiempo siguen los incumplimientos, se empezará a sancionar.

“No es una ley pensada con afán recaudatorio, sino para poner el foco en la prevención de los residuos y en la reutilización para tratar de minimizar al máximo las toneladas de desechos que llegan a la incineradora o al vertedero”, asegura el director general. Las infracciones muy graves pueden llegar a 1,75 millones de euros y Sansó asegura que las pondrán si es necesario.

Fuente: https://www.lavanguardia.com, Agencias

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