El 13 de marzo de 2022, Luno, un perro que viajaba con su dueña a Madrid desde Costa Rica quedó atrapado por más de tres semanas en las aduanas del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas al carecer de microchip que permitiese garantizar la vacunación antirrábica en origen que aportó su responsable. A día de hoy, sigue retenido indefinidamente en una perrera autonómica a la espera de juicio, según informa el Partido Animalista Contra el Maltrato Animal (PACMA).

Este caso ha supuesto el inicio de una investigación de la normativa y procedimientos legales que podría sacar a la luz la posible existencia de un número indeterminado de «Lunos»; animales sanos con problemas de documentación que estarían siendo silenciosamente sacrificados en aeropuertos españoles con autorización de sus titulares al no ofrecerse, por parte de los Puestos de Inspección Fronterizos (PIF) dependientes del Ministerio de Agricultura, posibilidad alguna de cuarentena para subsanar la situación.

Maltrato animal en aeropuertos

Según la investigación realizada por el PACMA, en los aeropuertos españoles no solo se estaría ofreciendo la opción de sacrificio (para aquellas personas que no quisieran reexpedir a sus animales), sino que no se les estaría informando debidamente de la posibilidad de realizar una cuarentena para subsanar la situación y asegurar la entrada legal del animal al país.

Sin embargo, el Código Penal español detalla, en su artículo 337, que provocar la muerte a un animal sano es un delito. Este simple hecho ya debería significar que la tercera y última de las tres opciones del reglamento europeo no fuese viable en nuestro país, pudiendo ofrecerse únicamente la cuarentena o la reexpedición, algo que tampoco se respetó en el caso de Luno.

Por otra parte, y por si esto fuera poco, los PIF (Puesto de inspección fronteriza) españoles, siguiendo el ejemplo de uno de los aeropuertos más importantes del país como es el de Madrid, no están habilitados ni cuentan con instalaciones para albergar animales en estas circunstancias durante largos periodos de tiempo.

El perro Luno estuvo en un jaulón durante varias semanas, conviviendo eventualmente con sus excrementos debido al poco espacio del que disponía para moverse, y sin tener agua a disposición porque, según la responsable del Área de Sanidad Animal, «la tiraba» y por ello no debía tenerla dentro del jaulón.

Interpretación errónea de la normativa

Para evitar estas situaciones, Jacqueline García, abogada que colabora con el PACMA, explica que «resulta imprescindible que cada PIF cuente con las infraestructuras necesarias, o bien con convenios de servicios externos con expertos en cuidado y bienestar animal, que garanticen el bienestar físico y mental de los animales durante el tiempo en el que se tramitan sus expedientes de regularización, tal como lo prevé la normativa europea».

Luno, como tantos otros animales de varias especies que se trasladan a Europa, pudo sufrir las consecuencias de una interpretación errónea de la normativa europea por parte de los responsables del área de Sanidad Animal de aeropuerto.

El hecho de no tener microchip (obligatorio en España) imposibilitó, a pesar de tener cartilla de vacunación y un certificado de sanidad expedido por el país de origen, que pudiese entrar a territorio europeo por no poder asociar dicha documentación sanitaria al transpondedor y carecer del test serológico de anticuerpos de rabia, que es imprescindible para animales que viajan desde aquellos países no incluidos en la lista del Reglamento Europeo 577/2013.

Lamentable protocolo

Sin embargo, tal y como explica Mónica Olivares, responsable de AGERAA (Asociación para la Gestión Ética y Responsable de Animales Abandonados) quien viene representando a Luno y a su titular ante la Administración, la solución habría pasado por, tal como lo establece el Reglamento Europeo 576/13, «aislar al animal de compañía bajo control oficial durante el tiempo necesario para ajustarse a las condiciones establecidas»; se debió realizar un test serológico de anticuerpos de rabia en el mismo día en el que Luno arribó a España y, con ello, asegurar que estaba vacunado de rabia en origen (tal como lo acredita la cartilla de vacunación aportada).

Posteriormente, se debió implantar microchip a nombre de su responsable, revacunar si así se consideraba y, tras asegurarse de la inexistencia de zoonosis, permitir su libre circulación tras la cuarentena domiciliaria controlada oficialmente y fuera de las instalaciones aeroportuarias, tal y como lo establecen las propias Instrucciones Operativas de los Puntos de Inspección Fronterizos del Aeropuerto.

No obstante, este sencillo protocolo no se aplicó a Luno. Por el contrario, todas las Resoluciones oficiales del Ministerio de Agricultura y del Punto de Inspección Fronteriza ordenan la reexpedición de Luno al país de origen, sin dar explicación alguna de la negativa a aplicar el protocolo de regularización en España.

El silencio de la Administración sobre su negativa a regularizar al perro Luno ha sido absoluto. Sin embargo, fuentes internas del aeropuerto han puesto de manifiesto que a Luno no se le aplicó el protocolo citado por provenir de una país con «alto riesgo en rabia», únicamente porque el país de origen, Costa Rica (país de abordaje) y Nicaragua (país de estancia previa) no son parte de la lista de países que el Reglamento Europeo recoge como países para los que no es necesario aportar el test serológico de anticuerpos de rabia.

Un auténtico calvario

El PACMA califica estos hechos de “escandalosos”, dejando “al descubierto” el grave error del Ministerio de Agricultura para querer deshacerse de todos los animales que se reciben con alguna incidencia de identificación o carencia de algún documento para su entrada en España. El hecho de no figurar en ese listado de países para los que no es exigible el test serológico de anticuerpos de rabia no significa que un país deba ser considerado como un origen de alto riesgo en rabia, siendo ese el argumento utilizado judicialmente por el Ministerio de Agricultura y sus responsables en el aeropuerto para impedir la entrada de Luno a España. 

La propia Administración, dentro de las Instrucciones Operativas en el Punto de Inspección Fronteriza, tiene como fuente de información el Portal OIE-WAHIS (Sistema Mundial de Información Sanitaria, por sus siglas en inglés) perteneciente la Organización Mundial de la Sanidad Animal. En este sistema, de acceso público, se pueden consultar cuáles son los países con rabia activa y los periodos de posible riesgo. El país de origen de Luno nunca ha estado considerado como país de alto riesgo en rabia, ni Costa Rica, ni Nicaragua, ni Ecuador (país de nacimiento).

Andrea, dueña de Luno, se ha visto obligada a pasar por un calvario, a pasar interminables horas y días en el aeropuerto esperando a que le dejasen ver a su perro durante 10 minutos. Ha sido sometida a un trato denigrante. En una ocasión la veterinaria del Área de Sanidad Animal del Ministerio de Agricultura incluso puso en duda su identidad, pese a haber aportado el pasaporte. Finalmente la dejaron acceder a ver a Luno, pero custodiada, sin su representante legal y habiéndole retirado el teléfono para que no pudiese hacer vídeos y fotos de su perro, atentando contra su privacidad y derecho de la propiedad.

Luno sigue retenido indefinidamente en una perrera autonómica a la espera de juicio.

Fuente: https://pacma.es, Agencias


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