Desperdicio de agua y energía, incorrecta separación de residuos… son algunos de los ‘pecados ecológicos’ más comunes de los salones de belleza, así que para solventarlos una de las empresas líderes del sector ha puesto en marcha en España una escuela pionera que en 2011 prevé formar a 8.000 “ecopeluqueros”.

La “academia verde” tiene como objetivo que los alumnos que acudan a ella a aprender peluquería o a perfeccionarse en la profesión, se instruyan también “en cómo debe ser una peluquería sostenible y en qué medidas deben tomar en su trabajo cotidiano para no dañar el medio ambiente”, explica Rosa Ramos, una de las responsables de esta iniciativa.

Inversión del sector privado

Para lograrlo, la firma L’Oreal, impulsora del proyecto, ha construido en Madrid un enorme “ecosalón de belleza” que pretende servir de modelo a las más de 35.000 peluquerías que existen en España. La “peluquería del futuro”, como la define Ramos, está “íntegramente construida con materiales respetuosos con el medio ambiente”.

Así, los muebles y el pavimento han sido realizados con ecomat, un material fabricado con plástico reciclado y huesos de aceitunas; los tabiques son paneles hechos con fibra de celulosa obtenida de papel reciclado, la cerámica y la pintura son fotocatalíticas (mucho menos contaminantes), las bombillas de bajo consumo, la madera con la certificación de sostenibilidad FSC y los diferentes metales empleados son también reciclados.

Tecnología al servicio del planeta

Además, la academia se climatiza mediante la aplicación del denominado “frío solar”, una tecnología de placas solares que genera energía para proporcionar calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria.

Un circuito radiante, que recorre el techo del salón de belleza, es el encargado de distribuir frío o calor de forma uniforme y en silencio, evitando corrientes de aire y ruido de los ventiladores; y es el que aporta también el agua caliente.

Reutilización y conciencia

“Tenemos limitado a 6,4 litros por minuto el caudal de consumo de los 14 lavacabezas que tenemos, y todo el agua que usamos para lavar el pelo la recoge un sistema que la lleva a una especie de filtros que la limpian para volverla a utilizar en las cisternas de los inodoros”, señala Ramos.

El agua reciclada por los filtros posee un especial protagonismo en el salón, cuyo suelo transparente permite ver como pasa limpia a los baños para su reutilización. El objetivo es que los alumnos “no tengan más remedio que contemplar esta lámina de agua reciclada y tomar conciencia de la importancia de hacer un consumo responsable de este recurso”.

No obstante, una de las acciones de gestión ambiental más llamativas de la peluquería es su sistema de reciclaje, articulado a través de unos contenedores integrados en el mobiliario como si de cajones del lavacabezas se tratara, “con orificios perfectamente señalizados que sirven a los aprendices para clasificar todos materiales que desechan”.

Al final del día “recogemos todos esos desechos que han sido separados y los depositamos en los diferentes contenedores del muro del reciclaje -una pared de la peluquería en cuyo interior se esconden los contenedores multicolores-“. Cristina Jiménez, una de las alumnas que ha estrenado el “ecosalón” asegura que en él está “aprendiendo prácticas” que nunca va a “olvidar”, como “a separar y reciclar todo, o a no dejar los planchas siempre encendidas”.

Fuente: EFE, Agencias

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