El contrabando de colmillos de marfil alcanzó durante 2011 niveles récord desde su prohibición hace 22 años, según señala la organización de protección animal Traffic. Las 23 toneladas de marfil confiscadas equivalen a 2.500 paquidermos muertos

Traffic relaciona este repunte del comercio ilegal de marfil con la enorme demanda que existe en Asia, donde se cree que el marfil tiene propiedades medicinales. «La mayoría de cargamentos ilegales de colmillos de elefante terminan en China o en Tailandia», indicó el experto en elefantes Tom Milliken, de la citada organización.

África devastada

Milliken ha añadido que la caza furtiva es una consecuencia indirecta de las inversiones que China está dirigiendo en África para asegurarse los minerales y los recursos energéticos para atender sus demandas de combustible y crecimiento económico.

«África Central ha resultado brutalmente afectada, especialmente República Democrática de Congo», ha denunciado el experto, quien sostiene que también se está produciendo caza furtiva de elefantes en Zimbabwe, Zambia, norte de Mozambique, Kenia y Tanzania.


La organización ha protestado por las pocas detenciones que se han producido en 13 grandes operaciones para incautar cargamentos ilegales de marfil y han apuntado que los delincuentes operan cada vez con mayor sofisticación. «El único denominador común en el tráfico es que el marfil sale de África y llega a Asia, pero las rutas cambian constantemente, ya que los contrabandistas buscan las mejores opciones para eludir las detenciones», advierte Milliken.

Fuente: Diario El País, Agencias

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