Una expedición de científicos ha logrado la primera evidencia de los graves daños causados por el vertido de BP a los fondos coralinos del Golfo de México. «Se trata de la primera prueba visual del impacto en la vida marina a gran profundidad y en las cercanías del pozo accidentado», aseguró el biólogo Charles Fisher, de la Universidad Estatal de Pennsylvania.

Fisher ha encabezado una reciente expedición financiada con dinero federal y con el objetivo de medir el impacto en la vida marina a más de mil metros de profundidad en la zona afectada por el mayor derrame de petróleo en la historia de Estados Unidos (800 millones de litros).

Corales muertos

El pasado 2 de noviembre, a 1.400 metros de profundidad y a diez millas al suroeste del pozo de BP, el equipo de científicos encontró una colonia de madréporas «cubierta por un material marrón y produciendo una sustancia mucosa». A escasa distancia fue detectada una colonia de corales blandos igualmente afectada y rodeada de corales «recientemente muertos».

El descubrimiento, seis meses después del inicio del vertido, ha reactivado la preocupación por los efectos a medio y largo plazo sobre la vida marina. En el Golfo de México se ha detectado la existencia de corales en aguas frías y a grandes profundidades.

Esta imagen de un cangrejo cubierto de petroleo es del 14 de Octubre de 2010, y fue captada cerca de las costas de Luisiana. Meses después del derrame y contrario a lo expuesto por BP, el derrame continúa destruyendo la vida silvestre en el Golfo de México.

«No estamos seguros»

«Tenemos ante nosotros la prueba, pero no podemos estar seguros aún de que el petróleo fuera la causa directa de la muerte de los corales», declaró Fisher a la CNN. «El último causante podría haber sido el uso de dispersantes (…). El siguiente paso será volver allá abajo y comprobar si existen aún hidrocarburos que pueden haber dejado ‘huella'».

Los científicos advierten que el petróleo podría haber causado también un daño sustancial en las barreras coralinas en aguas templadas, como la conocida como Los Pináculos, al norte del vertido y frente a la costa del estado de Mississippi.

Los investigadores de Greenpeace Hayden LLewellyn and Claudette Papathanasopoulos recogen muestras de petróleo pesado de la superficie cercana a las costas de la Isla Barco, en Mississippi el 22 de Octubre de 2010.

Fuente: Diario El Mundo, AP, Agencias

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