[dropcap]E[/dropcap]s una extraña raza de perros que no tiene pelo y que se aleja de los «cánones de belleza» convencionales. Muy cariñosos, los ‘xolos’ están íntimamente ligados a la cultura mexicana. Cada ejemplar con pedigrí puede costar más de dos mil dólares, pero están en peligro de extinción.

En la mitología azteca se pensaba que los perros de la raza xoloitzcuintle acompañaban a las ánimas de los difuntos en su camino hacia el inframundo. Por eso se les sacrificaba y enterraba junto a los amos muertos.

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Cariñosa relación

Físicamente, estos canes de «alta alcurnia», no resultan demasiado atractivos. Tienen un cuerpo esbelto, ojos rasgados, orejas triangulares y rectas y un cuello largo. Algunos ejemplares tienen más o menos pelo (en la cabeza y en la cola). La ausencia de pelaje es debido a una mutación genética ya que sólo tienen un gen de un cromosoma no-sexual con dominancia parcial.

[quote]Felipe Navas de Santiago lleva cuatro años cuidando a estos perros en el Museo Dolores Olmedo. Antes era voluntario en la recogida de animales de la calle. «Son muy cariñosos, al no tener pelo, la relación que se establece con los humanos es ‘piel con piel’, muy estrecha y hacen la función de manta caliente», explica el cuidador en entrevista con la agencia EFE.[/quote]

Aunque su temperatura corporal promedio es de unos 38ºC, según recoge la web especializada perrosdemexico.com.mx, parece que tienen más al tocarlos. De hecho , los ‘xolos’ fueron utilizados con fines terapéuticos.

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En peligro

Efectivamente a los xoloitzcuintles se les atribuye propiedades «en cierto modo curativas». Algunas personas que los han tenido indican que su permanente calor corporal, que se transmite al tocarlos de forma directa debido a su alopecia, puede llegar a disminuir el dolor muscular, mejorar el reumatismo y las molestias estomacales. Donde va muy bien, sin duda, es con los alérgicos, que no deben temer nada al no tener pelo.

El hecho de que estén en riesgo de extinción, tal vez, aumenta su valor. Y es que según la American Kennel Club (AKC), asociación canina estadounidense que emite sus propias reglas para la crianza de perros, la población mundial de xoloitzcuintles es de 30.000 ejemplares, sobre un total aproximado de 900 millones de perros y están repartidos por México, Francia, Armenia, Suecia, Finlandia, Eslovaquia, Ucrania y Perú.

El experto en ‘xolos’ del Museo Dolores Olmedo desmonta varios mitos que giran en torno a estos perros. «Sí ladran. Se pensaba que no tenían cuerdas vocales. También se suponía que eran vegetarianos y que los aztecas los alimentaba con maíz y vegetales por la ausencia de los premolares. Son carnívoros como cualquier otro perro».

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Animal sagrado

En cuanto a su carácter, son excelentes perros de compañía, nobles, fieles y muy cariñosos. El cuidador del museo enumera sus características: «Muy inteligentes y fáciles de educar, fuertes, tranquilos y amigables. También son buenos vigilantes».

El xoloitzcuintle aparece representado en muchas esculturas y pinturas. Los aztecas lo consideraban sagrado. También se cree que en la cultura Mexica se comía su carne. Felipe Navas cuenta que en algunas tumbas se han encontrado restos óseos que así lo demostrarían. Hernán Cortés afirmó al llegar a Tenochtitlán, en 1519, que «unos perrillos pequeños se criaban para alimento».

Esta raza vive un promedio de 12 a 14 años y, dependiendo del tipo de xolo, puede pesar entre 5 y 20 kilos. Los hay pequeños, estándar y medianos. Aunque su piel está más expuesta al sol y a otro tipo de lesiones, los ‘xolos’ tienen una gran capacidad para sanar rápidamente.

Fuente: EFE, Agencias

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