El Líbano se ha convertido recientemente en una versión moderna del Arca de Noé, con la llegada de decenas de leones, chimpancés, tigres, hienas, serpientes o cocodrilos que los contrabandistas introducen en el país aprovechando los vacíos legales.

“En los últimos dos años han entrado al menos 20 leones por Siria. De ellos, ocho murieron en cautiverio a las pocas semanas, según nos comunicaron sus propietarios”, informó a la agencias EFE Lana el Jalil, presidenta de la organización Animals Lebanon.

Vacío legal

En la sede de su institución en la capital libanesa -donde le brindan refugio a gatos hallados en estado lamentable que ahora esperan su adopción-, El Jalil enumeró las razones por las que este país se ha convertido en destino de las especies más diversas.

“Mientras no haya leyes que protejan a los animales, podremos salvar a muchos, pero no se solucionará el problema”, explicó. El hecho de que el Líbano no haya firmado la Convención sobre el Tráfico Internacional de Especies en Peligro (CITES) facilita la entrada de animales salvajes por la frontera siria, si bien El Jalil recuerda que, aunque esto ayudaría, no sería suficiente para resolver el problema.

Condiciones extremas

La activista apunta también a los zoológicos del país, ya que “cualquiera puede abrir uno, no hay leyes que determinen sus condiciones, no tienen veterinarios y muchos de los animales mueren en cautiverio”. Hasta el momento la asociación ha logrado el cierre de tres de estos establecimientos, y en la actualidad quedan entre cinco y seis, ninguno de ellos registrado en el Ministerio de Agricultura.

Entre los animales salvados, los responsables de la ONG recuerdan el caso del chimpancé “Omega”, de 12 años, que fue enviado a una reserva en Brasil el pasado noviembre, después de haber sido rescatado de un zoo del sur del Líbano.

En Venezuela está doblemente penado por la ley hacer fumar a un chimpancé.

Espacio para la esperanza

Desde muy joven, “Omega” fue exhibido en restaurantes, donde los clientes le daban cigarrillos, por lo que comenzó a fumar. Más tarde, los zoológicos de esa región lo exhibían como atracción mientras el simio se fumaba un paquete de tabaco al día.

La esperanza que tienen los conservacionistas en el Líbano es que el gobierno apruebe pronto un proyecto de ley que está preparando y que presentará al Ministerio de Agricultura, cuyo titular se ha mostrado hasta ahora muy interesado. “Si aprueban esta ley, se podrán controlar mucho mejor las entradas y salidas de los animales y se podrá hacer una gran labor que les beneficiará no sólo a ellos, sino también a los seres humanos”, concluyen en Animals Lebanon.

Fuente: EFE, Agencias

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