Mientras se trabaja para extraer las 2.300 toneladas de combustible de las bodegas del «Costa Concordia», aún no se ha decidido qué hacer con los miles de litros de «venenos», como detergentes o insecticidas, que también naufragaron con el crucero y que amenazan a una de las áreas marinas más importantes de Italia.

El responsable de la Protección Civil italiana, Franco Gabrielli, comunicó hoy la larga lista de todo el material que albergaban los almacenes del buque que incluye una escalofriante «lista negra» de productos potencialmente contaminantes de los que nadie aún se está ocupando.

Contaminantes de todo tipo

El «Costa Concordia» esconde en su interior más de mil metros cúbicos de aguas residuales, 50 litros de insecticida, 41 metros cúbicos de aceites lubrificantes, 600 kilos de grasa para las máquinas, 354 kilos de esmaltes densos y 855 litros de esmaltes líquidos, 293 litros de pinturas y una tonelada de hipocloruro de sodio, es decir mil litros de cloro.

Pero además en sus bodegas se amontonan decenas de bombonas con 400 litros de oxígeno, 5.120 litros de nitrógeno y 3.920 litros de anhídrido carbónico, entre otros. A esto hay que añadir miles de litros de detergentes, que Protección Civil comunicará en los próximos días cuando tenga la lista detallada de cada producto.

La publicación del listado, según Gabrielli, «confirma el compromiso de la compañía Costa Cruceros -propietaria de la embarcación- con la tutela y salvaguardia del medioambiente», pero ha generado temores sobre la posibilidad de que esos productos acaben en el mar y la incertidumbre de cómo saldrán de la nave.


Ya hay contaminación

Los ecologistas advierten que el peligro de contaminación no solo puede llegar por el vertido de combustible, sino que también cabe la posibilidad de que resulten muy dañinas para el ecosistema las pérdidas de detergentes y otros solventes.

El portavoz de la asociación Legambiente, Angelo Gentili, denunció que se hayan concentrado todos los esfuerzos en la extracción del combustible y se hayan olvidado por completo las tareas para recuperar otras sustancias como aceites, detergentes, pinturas, lubrificantes y el resto de basura que escupe la nave poco a poco «y que están ya contaminando las aguas de Giglio».


«Estos días los buzos (que se encargan de la búsqueda de los desaparecidos) aseguran que el casco emana un fuerte y desagradable olor y que, cuando salen, tienen que someterse a duchas desinfectantes», indicó Legambiente.

La Agencia Regional para la Protección Ambiental de la Toscana (ARPAT) admitió que ha detectado contaminación producida por detergentes y tensoactivos, pero que por el momento se trata de niveles que no preocupan, pese a lo cual tienen monitorizada toda la zona.

Fuente: EFE, Agencias

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