[dropcap]L[/dropcap]a protesta internacional eleva el tono contra la matanza anual de delfines en la bahía de Taiji, ciudad de unos pocos miles de habitantes, con bellas vistas al océano Pacífico, en la prefectura de Wakayama, en el oeste de Japón, donde en esta época las aguas azules se tiñen de rojo muerte.

La chispa partió de los «piratas ambientalistas» de la Sea Shepherd Conservation Society, con la difusión diaria de imágenes por Internet y redes sociales sobre la cacería y encontró combustibles entre los visitantes a los portales.

Secret Dolphin Cove in Taiji Japan, site of annual dolphin slaug

Alimento tradicional

A esto se está sumando ahora el respaldo de distintas personalidades desde Yoko Ono, la viuda del ex Beatle John Lennon, pasando por la embajadora estadounidense en Tokio, Caroline Kennedy, hasta alcanzar a Hollywood, con la actriz Kirstie Alley, entre otros y otras.

La cacería de los delfines – por cierto, un cetáceo simpático y afable para occidente- para la posición nipona, es una parte tradicional de la «cultura alimentaria» de Japón. Y sólo eso. Del mismo modo que en otros lugares del mundo se aniquilan pollos, vacas o cerdos.

Está hecha con «métodos tradicionales de pesca y conducida en el respeto de las leyes», observó el portavoz del gobierno japonés, Yoshihide Suga. «Explicaremos nuestra posición también en Estados Unidos», agregó.

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Posturas encontradas

Mientras Yoshinobu Nisaka, gobernador de la prefectura de Wakayama, rechazó las conclusiones de la embajadora Kennedy, que recientemente con una posición «poco diplomática» criticó con un tuit muy explícito la «deshumanizada postura que implica de la cacería de los delfines», práctica secular que en estos días se ven comprometidos decenas de pescadores de Taiji. «La cultura alimentaria varía y es sabio de la civilización el respeto recíproco de los puntos de vista a menos que el mundo no afronte una falta de recursos», dijo Nisaka.

[quote]»Vivimos la vida de vacas y cerdos. No es el caso para decir que solo la caza de delfines sea deshumana», relevó aún Nisaka en una conferencia de prensa, precisando que los mamíferos no son sujetos a tutela en los sentidos de las normas internacionales. Es más, según la prensa local, fueron perfeccionadas las técnicas de sacrificio que, a través del corte de la médula espinal, evitan «sufrimiento y pérdida de sangre». [/quote]

«Debemos evitar que todo esto suceda», escribió Paul Watson, fundador de Sea Shepherd Conservation Society, quien lanzó la campaña para impedir la captura de una joven y rara hembra albina, objeto de gran valor para los acuarios. «Capturar los delfines para mostrarles un acuario no forma parte de la cultura japonesa y la brutalidad de esta masacre no sería nunca aceptada jurídicamente en cualquier matadero en todo el mundo, Japón incluido», concluyó Watson.

Fuente: ANSA, Agencias

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