Las autoridades de Birmania (Myanmar) han triplicado la superficie del mayor santuario en el mundo para tigres, una especie en serio peligro de extinción debido a la caza furtiva y la deforestación, según indicó la ONG Wildlife Conservation Society.

Esta semana, el Gobierno birmano declaró área protegida a todo el Valle de Hukawng, una región en el norte del país que ocupa la mitad del territorio de Holanda.

Birmania «ofrece nuevas esperanzas para salvar a los tigres en el Sudeste Asiático, es un gran paso para preservar la supervivencia de este gran felino», señala Colin Poole, activista de la ONG.

Brutal acción humana

Hace un siglo, en Asia habitaban unos 100.000 tigres salvajes, pero la acción humana ha reducido el número de felinos a unos 3.200 repartidos en el subcontinente indio, China, Rusia y el Sudeste Asiático.

El grupo ecologista precisó que en el Valle de Hukaung quedan unos 50 tigres, a causa de siglos de minería y agricultura a gran escala, aunque tiene capacidad para acoger cientos de ejemplares. «Los científicos opinan que la población de tigres se puede recuperar si se combate la caza furtiva», aseguró el grupo conservacionista.

En 2004, las autoridades birmanas declararon santuario animal unos 6.400 kilómetros cuadrados en Hukaung, área que ahora han ampliado a unos 21.800 kilómetros cuadrados. En los próximos meses, representantes de Gobierno y ONG de todo el mundo se reunirán en la ciudad rusa de San Petersburgo con el objetivo de acordar las medidas para conseguir doblar el número de tigres salvajes en 2022.

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