Aunque en Tokio sigue la vida con normalidad eso no implica que no haya inquietud. La televisión, la radio y los periódicos siguen ocupándose a diario de Fukushima.

Hay decenas de miles de desplazados por la radiación, los niños no salen al patio en las escuelas o han sido enviados lejos con familiares y los agricultores y ganaderos de toda la prefectura de Fukushima encuentran dificultades para vender sus productos.

Inyección de Nitrógeno

A corto plazo, lo principal es evitar nuevas explosiones de hidrógeno, para lo que Tepco seguirá introduciendo nitrógeno en los reactores 1 y 3. En el 2 tratará de limitar el vertido de agua radiactiva.

“Buena parte de la contención está dañada y cuanta más agua inyectemos para refrigerar, más saldrá (ya radioactiva) al medio ambiente. Así que hay buscar un equilibrio”, han explicado sus responsables en rueda de prensa.

La compañía quiere instalar un sistema de intercambio de calor que permita reutilizar como refrigerante el agua radioactiva que actualmente se escapa del núcleo de los reactores. Y hasta entonces quiere almacenar de forma segura decenas de miles de toneladas de agua radioactiva. Tratar esa cantidad como residuo será otra dificultad, pues los residuos radioactivos hasta ahora eran sólidos.

La tarea es enorme debido a que el plan incluye también reforzar la estructura que soporta la piscina de combustible del reactor 4 e instalar un sistema de circulación de agua en las piscinas. Y todo, en unas condiciones de alta radioactividad que dificultan enormemente los trabajos y entre réplicas del terremoto y amenazas de tsunamis que preocupan a los técnicos.

El drama humano

Lo que no ha aclarado Tepco es cuándo volverán los evacuados a sus casas. Hay pueblos hasta a 40 kilómetros que serán desalojados porque los vientos dominantes han llevado allí altas dosis de radiación.

“Sentimos mucho su situación pero esa decisión depende del Gobierno”, indicaron voceros de TEPCP a los periodistas. El ministro de Economía, Banri Kaieda, sí ha confiado en que algunos comiencen a volver a sus casas después de esos nueve meses.

Además Japón ha reconocido ante la Agencia Atómica de la ONU que 28 de los trabajadores que permanecen en las labores de mantenimiento y reparación de la central nuclear de Fukushima han recibido altas dosis de radiación.


De las 300 personas que trabajan en la planta, ese grupo de 28 han recibido más de 100 milisieverts (mSv). Aún así, y como aseguran las autoridades niponas “ningún trabajador ha recibido una dosis por encima del valor guía de Japón de 250 mSv que limita, según el Ministerio de Sanidad, la presencia de los trabajadores de emergencia”. La dosis media de un trabajador de la central nuclear es de 50 milisieverts.

Pese a que la gravedad de la crisis de Fukushima se ha equiparado ya con la de Chernóbyl, considerado peor desastre nuclear de la historia, no consta que haya muerto nadie a causa de la radioactividad. Sin embargo, el mundo mira con admiración la tarea de las decenas de personas que trabajan en la central.

Fuente: El País, EFE, Agencias

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