Tras muchas presiones, críticas y una alarma generalizada, la operadora de Fukushima presentó hoy una «hoja de ruta» para salir de la crisis que sitúa en tres meses el tiempo preciso para devolver la refrigeración estable a las unidades dañadas, y entre seis y nueve meses el período necesario para apagar su combustible nuclear.


Los máximos directivos de Tepco, la mayor compañía eléctrica de Asia, han comparecido hoy para explicar su previsión. El presidente, Tsunehisa Katsumata, ha arrancado con una dosis de realismo: «Hacemos todo lo que podemos para evitar que la crisis empeore».

Katsumata -que ha anunciado que estaba pensando en renunciar al sentirse responsable aunque no ha dado fecha- ha explicado que el plan tiene dos fases: la primera, de unos tres meses, intenta reducir al mínimo el vertido radiactivo. La segunda, de entre tres y seis meses, en llevar a «parada fría» los reactores, cuando no hay posibilidad de que se funda el núcleo.


Reducción de la radiación en el mediano plazo

Con estas medidas se espera que en verano, la dosis de radiación emitida por la planta se habría reducido de forma constante y que, hacia finales de año, estarían ya controladas sus fugas radioactivas.

En los primeros tres meses se tratará de contener la filtración radiaoctiva del reactor 2, donde se cree que se produjo una fusión parcial de barras de combustible nuclear, además de construir nuevos sistemas de refrigeración ante los edificios de las unidades 1 y 3.


Entre seis y nueve meses, el objetivo es dejar a esos tres reactores dañados en «parada fría» o con una temperatura inferior a 95 grados centígrados, es decir, sin riesgo de fusión del núcleo.

Así, hacia final de año la central de Fukushima se espera que debería dejar de emitir sustancias radioactivas a la atmósfera, razón por la que este accidente fue equiparado en gravedad con el de Chernóbil en 1986.


Evaluando los efectos de la radiación en la salud

La directora del Departamento de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS, la española María Neira ha declarado «Necesitamos crear las bases para estudios que deberán llevarse a cabo entre los próximos 10 y 20 años» .

Aunque ha subido el nivel de alerta, los riesgos para la salud «en la zona situada en torno a los 40 kilómetros» no son más elevados ahora que cuando el accidente se consideraba de grado 5, ha recordado la directora.

«No hacen falta nuevas medidas de salud pública», ha subrayado Neira. «Es una situación que evoluciona y debemos hacer evaluaciones y reevaluaciones cada poco tiempo porque, desafortunadamente, la situación no está bajo control y no sabemos qué puede pasar».


También María Neira, ha asegurado que España no analizará, de momento, los productos alimenticios procedentes de Japón, ya que no entrañan riesgo para la salud pública.

Neira ha manifestado que los únicos productos que podrían representar algún peligro, son los que se plantan o recolectan en las inmediaciones de alguna de las centrales nucleares, y actualmente, no hay en esas zonas ninguna producción.

Fuentes: EFE. Diario El País, Agencias

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.