El Amazonas o Amazonía es el espacio boscoso más importante del planeta, corresponde exactamente al 41% de América del Sur con 8.150.000 kilómetros cuadrados y abarca nueve países: Venezuela, Brasil, Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia, Guyana, Surinam y la Guayana Francesa. Es un territorio que posee el 20% del agua dulce del planeta.

El río Amazonas, es el más largo, el de mayor caudal con casi 1.000 afluentes y una extensión de más de 6.000 kilómetros; atraviesa Perú en aproximadamente 1.000 kilómetros, pasa 100 kilómetros por Colombia y el resto, que son aproximadamente 4.200 kilómetros, atraviesa Brasil, que posee dos puertos, que son el Pto. de Belén y el Pto. de Manao, y desemboca en el atlántico.

En el Amazonas es donde se encuentra la mayor biodiversidad del planeta: plantas, árboles, insectos, peces, aves, mamíferos, reptiles, anfibios y orquídeas, y tiene minerales muy importantes como la Bauxita, Hierro, Coltan (también llamado oro azul), Diamantes, Petróleo, Gas, Carbón, Manganeso, Oro, Titanio, el Molibdeno, Circonio, Bauxita, Cuarzo, Caolín y Láminas de mica. También estan presentes minerales radioactivos como Uranio, Torio, Tritonio y Niobio.

Codiciado y destruido

En opinión del Diputado Eddy Gómez, miembro del Parlamento Amazónico, “Ese espacio geográfico es muy codiciado por las grandes corporaciones, y ha sido penetrado después de la segunda guerra mundial por distintas organizaciones pseudoreligiosas como es el caso de las Nuevas Tribus, otras como los Adventistas del séptimo día, los mormones y organizaciones católicas”.

Señala además que el grupo Páramo (que es una escisión de Nuevas Tribus), tiene organizaciones disfrazadas también de apoyo aéreo como “Alas de Socorro”, y “Atención Médica”. El objetivo de estas organizaciones es vincularse en actividades transculturales, enseñarle a la población indígena el idioma inglés como sustituto de su lengua, cambiar su identidad nacional por la estadounidense, convertirlos al cristianismo, abandonando así todos sus ritos tradicionales y actividades mágico-religiosas, su cultura en general.

Diversidad cultural y tribus en peligro

“En la Amazonía viven aproximadamente cuatrocientas poblaciones indígenas, con más de seiscientas lenguas y dialectos. En total es un espacio habitado por treinta millones de personas… 13 millones son brasileñas de las cuales un millón está contaminada con mercurio utilizado en la explotación del oro”, sostiene Gómez.

El diputado denuncia además el choque de intereses que se vive en el pulmón del planeta, “Y lo que es más importante, la penetración pseudoreligiosa y pseudoambientalista… Hay más de 600 ONGs financiadas por el Fondo Monetario Internacional, y el Banco Mundial haciendo un trabajo que va más allá de transculturizar a los indígenas o llevarse los minerales, sino un trabajo que vulnera la soberanía de los países porque hay avidez por tomar este espacio geográfico, por parte de las grandes potencias; ahí están transnacionales japonesas, holandesas, alemanas y estadounidenses entre otras”.

“Los norteamericanos intentan internacionalizar el Amazonas y declararlo espacio patrimonial de la humanidad para que esté bajo el control de las Naciones Unidas. De esta forma garantizaría su presencia permanente en la región y controlaría sus invaluables recursos…Por este motivo el área ha sido afectada desde el siglo XIX por una política de exterminio. El Amazonas solía considerarse un área despoblada a finales de ese siglo, sin embargo en el siglo XX fue invadida por la industria del caucho”, sostiene Gómez.

Acerca del libro del periodista Patrick Tierney:

El texto de Tierney es una denuncia que describe los experimentos en humanos con radiación, estudios genéticos, manipulación incitando a la guerra, violación sexual, montaje de películas documentales, introducción de virus que generaron posteriormente epidemias de sarampión. Robo de cadáveres, de huesos y manipulación de creencias sobre la muerte en la selva amazónica venezolana.

En Enero de 1968, científicos de la Comisión de Energía Atómica de los Estados Unidos contaron que su llegada ‘coincidía’ con una epidemia de sarampión entre los Yanomami. Este era el primer brote de esa enfermedad entre los Yanomami en el Alto Orinoco.

En 1967 se había descubierto que ellos no tenían anticuerpos contra el sarampión. Aparentemente sin permisos el AEC (United States Atomic Comission) trajo 1.000 dosis del virus vivo Edmonston B y vacunaron a 40 indígenas en la comunidad de Ocamo sin uso de gammaglobulina.

El resultado en principio fueron tres bebes muertos y luego la epidemia se propagó en distintas comunidades, se demostró que ocurrió desde los centros de inoculación. Muchos indígenas murieron sin importar su edad. Todo ello según el investigador sin contar las muestras de sangre que fueron a parar a los bancos de genes del proyecto genoma humano en Estados Unidos.

Fuentes: +Verde, Parlamento Amazónico, Agencias

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