El legendario Lejano Oeste norteamericano asiste a una polémica creciente por un plan de las autoridades federales estadounidenses que prevé la castración de unos 200 caballos cimarrones, los míticos «mustang», cuyo número está en continuo aumento en las praderas de la región.

Los defensores de los animales según informa el Wall Street Journal, se oponen a la medida, considerada inútil y cruel, y recurren a los tribunales. Pero las autoridades subrayan que el aumento de la población de caballos salvajes ya está fuera de control y les está costando millones de dólares a los contribuyentes.

Cuestión de ecología

«Los mustang (un término que según algunas versiones deriva del español «mesteño», como se llama al animal sin dueño conocido, NDR) no son una especie nativa de América», explicó Tom Gorey, vocero de la oficina estadounidense de gestión de las tierras.

«Fueron introducidos por los españoles en el siglo XVI y se multiplican fácilmente porque no tienen predadores naturales. En este momento estamos en un callejón sin salida: son más de 38.000 y según los expertos no deberían ser más de 26.600», agregó.

Un número que, siempre según las autoridades federales, está comprometiendo el ecosistema local y destruyendo el hábitat que necesitan otros animales.

Fuente: ANSA, Agencias

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