Danielle Tarantola es una neoyorkina tan enamorada de su fallecida mascota que contrató los servicios de un polémico grupo de científicos surcoreanos para que le hicieran un clon de Trouble, su perrito muerto hace tres años.

«Era como el hijo que nunca tuve y lo trataba mejor de lo que la mayoría de la gente trata a sus hijos», asegura Tarantola en un documental sobre su peculiar historia que se emitirá esta semana en una cadena de televisión estadounidense.

Dos veces amado

La mujer cuenta en «Yo cloné a mi mascota» que se emocionó mucho al ver por primera vez al clon, al que ha llamado «Double Trouble» y que se encuentra desde hace unas semanas en su casa del barrio neoyorquino de Staten Island. «Trouble» iba «primero que  cualquiera», incluso de su marido y de sus padres, añade la neoyorquina, quien tres años después de la muerte de su mascota no ha sido capaz de botar nada de lo que perteneció al perro.

La mujer contactó hace meses con los científicos surcoreanos, los únicos en el mundo que clonan perros, y tras pagar 50 mil dólares y enviar unas muestras de ADN, siguió de cerca el embarazo y vivió el nacimiento de «Double Trouble» a través de Skype, (A la izquierda una imagen del Trouble «original»).

Fiel compañero

«Fue increíble, no me lo podía creer», recuerda la neoyorquina sobre el momento en que el nuevo perro llegó a su casa, y añade que «Double Trouble» es idéntico al que fuera el «amor de su vida» y que incluso tiene una «personalidad» similar.

Tarantola convivió con «Trouble» durante 18 años y aunque murió hace tres años sigue estando presente en su casa gracias a un enorme mural que preside una de las paredes, además de otras fotografías y recuerdos.

Pero… No hay final feliz

La clonación de animales ha sido una fuente de controversia desde que la técnica fue introducida en Escocia en 1996 con el nacimiento de la oveja Dolly, el primer mamífero en ser clonado.

John Woestendiek, autor de ‘Dog, Inc. «, un libro que habla sobre la industria de la clonación de perros, dice que la práctica se ubica en Corea del Sur debido a la «poca ética» en los estándares y normas que tienen que ver con el trato a los canes a diferencia de Europa y EEUU.

«Usted puede alquilar perros de granjas donde son criados para el laboratorio y otros fines, con suerte y todo va bien, volverán a los agricultores, pero no todo va siempre bien ‘.

El autor dice que algunos de los perros utilizados en el proceso de clonación como donantes de óvulos o madres de alquiler son más tarde enviados de vuelta a las fincas donde se les mata y se les vende como comida. (En Corea del Sur, los perros son criados en granjas para obtener su carne).

Fuente: EFE, Infobae.com, TLC, Agencias

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