Irene se aleja de Estados Unidos al tiempo que el país empieza a recuperar la normalidad. A su paso, el huracán que se ha convertido en tormenta tropical se ha cobrado la vida de al menos 21 personas y ha dejado daños materiales cuyo valor exacto tardará varios días en conocerse, aunque las primeras estimaciones apuntan a un mínimo de 7.000 millones de dólares.


A pesar de haber dejado atrás EEUU, las autoridades han llamado a mantener la cautela porque sigue siendo «una tormenta peligrosa», según aseguraba en la noche del domingo el presidente estadounidense Barack Obama. El riesgo ahora reside en las crecidas de los ríos, que podrían provocar graves inundaciones.

Inundaciones y millones sin electricidad

Las víctimas mortales corresponden a los estados de Connecticut, Carolina del Norte -donde ‘Irene’ tocó tierra el sábado-, Florida, Maryland, Nueva Jersey, Pensilvania, Nueva York y Virginia.

Mientras tanto, el país trata de superar el desastre provocado por Irene. En Vermont, al norte, el portavoz del servicio de emergencias, Mark Bosma, calificó la situación en la noche del domingo de «horrible» e indicó que varias pequeñas localidades del estado «estaban totalmente cubiertas por agua», y afirmó que al menos una persona se encontraba desaparecida.

Irene, que ha recorrido más de 1.700 kilómetros, ha dejado a su paso por la costa Este de EEUU a 4,5 millones de personas sin electricidad, y las compañías eléctricas ya han advertido que podrían pasar hasta dos semanas hasta que todos los usuarios hayan recuperado el servicio.

Elías Gothard, a la izquierda, y Amanda Tanguay , a la derecha, voluntarios en el Centro de Rescate de Tortugas Marinas y de Rehabilitación en Topsail Island, ayudan a evacuar a las tortugas fuera del centro antes de que lo peor del huracán Irene golpeara la isla, el 26 de agosto de 2011, en la ciudad de Surf , Carolina del Norte.

«Registros históricos»

El gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, indicó que aunque el daño en las costas de su estado parece menor de lo esperado, en el interior las inundaciones debido a las crecidas de los ríos podrían alcanzar «registros históricos». Casi un millón de personas se han quedado sin luz en la ciudad de Nueva York, aunque los daños han sido menores de los esperados. Tras un primer balance, los edificios se ven intactos y la mayoría de vehículos siguen estacionados en su sitio.

Al tiempo que el país trata de recuperar la normalidad, aparecen los primeros balances de daños materiales. La Federación de Consumidores de EEUU ha sido una de las primeras en hacer público su análisis, que apunta a una cantidad de 7.000 millones de dólares. De acuerdo con sus cálculos, los daños causados por el viento podrían exceder los 5.000 millones de dólares, en tanto que las demandas por inundaciones podrían ser de unos 2.000 millones, debido a que pocas personas a lo largo de la costa este adquirieron un seguro en caso de inundaciones.

No obstante, algunos expertos se atreven a aventurar que la cifra podría ser muy superior. Entre ellos se encuentra Peter Morici, profesor de la universidad de Maryland, que asegura que la factura podría ascender a 45.000 millones de dólares, teniendo en cuenta el parón de las actividades económicas.

Grandes ciudades a lo largo de la costa este, que representan alrededor del 25% de la economía estadounidense, según el economista, suspendieron todas sus actividades, algunas ya desde el viernes. Entre estas ciudades figuran Washington, Balitmore, Philadelphia y Nueva York.

Fuente: Diario El Mundo, AP, Agencias

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