El presidente de EE.UU., Barack Obama, decidió hoy rechazar el permiso de construcción del polémico oleoducto que debía recorrer el país desde Canadá al Golfo de México, lo que provocó nuevas tensiones con los republicanos.

La negativa de Obama deja en el aire el proyecto Keystone XL, valorado en 7.000 millones de dólares y que habría transportado hasta 830.000 barriles de crudo al día hasta la costa de Texas.

Aunque… la puerta está abierta

«Este anuncio no es una evaluación sobre los méritos del oleoducto, sino sobre la naturaleza arbitraria de una fecha límite que ha impedido al Departamento de Estado recopilar la información necesaria para aprobar el proyecto y proteger a los estadounidenses», dijo Obama en un comunicado.

El Gobierno estadounidense dejó sin embargo abierta la posibilidad para que TransCanada presente una nueva solicitud de proyecto, y la compañía canadiense anunció poco después su intención de hacerlo. El primer ministro canadiense, Stephen Harper, expresó por teléfono a Obama su «profunda decepción» con la decisión de Washington, y advirtió de que Canadá «continuará trabajando para diversificar sus exportaciones de energía».

Pros y contras

Los grupos medioambientales de todo el país, que han encabezado multitudinarias protestas frente a la Casa Blanca, celebraron una decisión que, según ellos, salva al país de un incremento en la emisión de gases y la desestabilización de los ecosistemas de la costa.

«El petróleo de esa zona de Canadá procede de arenas bituminosas que producen el crudo más sucio del mundo, que envenena el agua potable y ha elevado los niveles de polución en el aire. Debe quedarse donde está», dijo a la agencia EFE la directora de la acción contra Keystone en la organización Friends of the Earth, Kim Huynh.

El líder de la plataforma ecologista 350.org, Bill McKibben, indicó, por su parte, que ésta es «una victoria para los estadounidenses que protestaron en masa para pedir que se escuche a la ciencia de la manera que se reserva normalmente al dinero».

Sin embargo la decisión irritó a miembros del partido republicano quienes calificaron la decisión de «estúpida» mientras buscan otras formas de revivir el proyecto por medio del congreso estadounidense.

Fuente: EFE, Agencias

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