El pasado 4 de julio en Phoenix, Arizona, el Centro de Cuidado y Control de Animales del Condado de Maricopa comenzó un programa experimental llamado «Compañeros calmantes», donde invitaron al público a sus refugios para sentarse con los perros y gatos. El ruido fuerte y constante de los fuegos artificiales que se desencadenan durante las vacaciones puede ser una terrible experiencia para los animales pequeños, y aún más en las condiciones estrechas de un refugio informa el portal One Green Planet.

Alrededor de 200 personas conscientes acudieron al evento, visitando los refugios del centro de control. Los voluntarios llevaron sus propias sillas y mantas para sentarse mientras leían, tocaban música y entretenían a los perros. El personal de los refugios proporcionó galletas, juguetes y juegos que ayudaron a mantener ocupados a los perros y gatos, y el esfuerzo conjunto condujo a una gran experiencia para todos los involucrados.

perros y gatos fuegos artificiales

Un espectáculo terrorífico para los perros

“¿Alguna vez pensaste en llevar a tu perro a lugares concurridos? Peor aún, ¿lugares llenos de fuegos artificiales? Te aseguro que a los perros no les gusta. Esta noche fue el primer año en que el Refugio de Animales del Condado de Maricopa presentó este programa y fue tan increíble porque a los perros les encanta la atención y se centraron en las personas y no en los fuegos artificiales que se producen afuera”, explicó la voluntaria Amy Engel.

Los voluntarios de estos refugios están acostumbrados al caos que pueden traer las celebraciones del 4 de julio. Muchos perros sorprendidos por el ruido de los fuegos artificiales pueden escapar, dejando a su familia temerosa por su seguridad y bienestar, y a menudo terminan siendo llevados a los refugios.

Esto lleva a uno de los días más ocupados para los refugios y su personal. El oficial de información pública del centro de control, José Santiago, dijo: “Esperamos que sea un día ocupado, desafortunadamente, mucha gente deja a sus perros afuera y esos ruidos fuertes y explosiones hacen que caven debajo de las cercas y a veces saltan sobre ellas… hemos oído hablar de casos de perros saltando por las ventanas, todo por miedo a esas fuertes explosiones».

Si bien los fuegos artificiales pueden ser divertidos para algunas personas, debemos tener en cuenta que no todos disfrutan de estas exhibiciones ruidosas. La iniciativa de «Compañeros calmantes» fue tan exitosa que probablemente se repita el próximo año.

Traducción y edición: +Verde Periódico Ecológico / Fotos: Amy Engel / Facebook

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