Estados Unidos continúa vigilante ante el avance del poderoso huracán Dorian, que este domingo alcanzó la categoría cinco, la máxima de la escala Saffir-Simpson, y continúa amenazando la costa sureste del país. En su aviso público de las 08:00, hora local de esta capital, el Centro Nacional de Huracanes (NHC) informó que el huracán tiene vientos máximos sostenidos de 260 kilómetros por hora, y aunque son posibles algunas fluctuaciones de intensidad, debe permanecer poderoso durante los próximos días.

La pared del ojo estaba próxima a tocar las Islas Ábaco, en el norte de las Bahamas, donde se esperan vientos devastadores, además de marejadas ciclónicas y lluvias muy fuertes, que representan amenaza para la vida.

En vigilancia constante

En el momento del reporte Dorian se ubicaba a 55 kilómetros al este de Gran Ábaco y a 360 kilómetros al este de West Palm Beach, en el sureño estado norteamericano de Florida, en tanto se movía hacia el oeste a 13 kilómetros por hora.

Todos los modelos de pronóstico coinciden en que el huracán dará un giro hacia el norte el martes o miércoles, y no parece probable que llegue a tocar tierra en Florida u otros territorios como Georgia o las Carolinas, pues debe desplazarse sobre el mar cerca de la costa este de tales estados.

Sin embargo, cómo aún no está claro el momento en que ocurrirá ese giro hacia el norte, esta mañana el NHC movió la posible trayectoria del huracán un poco más hacia el oeste, lo cual, según la cadena de televisión CNN, puede significar que todavía hay alguna posibilidad remota de que toque tierra en Florida.

Riesgo considerable

Actualmente hay un aviso de tormenta tropical desde Deerfield Beach hasta Sebastian Inlet, en ese territorio, porque se esperan condiciones de tormenta en las próximas 36 horas; y está en efecto una vigilancia de tormenta desde el norte de Golden Beach hasta Deerfield Beach, ya que pueden darse condiciones similares en 48 horas.

Incluso si, como indican los pronósticos, no llega a tocar tierra en los próximos días, de todos modos las marejadas asociadas con el organismo ciclónico afectarán la costa este de Florida y, en general, el sureste de Estados Unidos, donde podrían ser un peligro para la vida. Asimismo, la costa del Atlántico desde la península de Florida hasta Georgia podría recibir desde este fin de semana de 50 a 100 milímetros de lluvia, con 150 milímetros en algunas áreas y la posibilidad de inundaciones repentinas.

Tanto Florida como Georgia, y Carolina del Sur y del Norte, declararon el estado de emergencia con el fin de prepararse para los efectos del poderoso meteoro.

Fuente: Prensa Latina, Agencias

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