Al menos 86 personas han muerto hasta este jueves en los incendios registrados en el estado norteamericano de California, donde según el secretario del Interior, Ryan Zinke, existe mal manejo forestal por culpa de «ambientalistas radicales».

Las autoridades del estado occidental informaron anoche que descubrieron dos nuevos cuerpos en las localidades de Paradise y Magalia, en el norteño condado de Butte, donde estalló el 8 de noviembre el Camp Fire, que se convirtió en el siniestro más mortal y destructivo en la historia del territorio.

Baja el número de desaparecidos

Una noticia alentadora en medio de tanta devastación es que la cifra de desaparecidos disminuyó a 563, aproximadamente 300 menos que el conteo del domingo y 600 por debajo del informado el sábado.

Cuando la cantidad de residentes en paradero desconocido llegó a ubicarse en mil 300, las fuerzas del orden señalaron que muchas de esas personas podían encontrarse incomunicadas de sus familiares o por algún motivo no habían podido reportarse a las autoridades.

Los bomberos tienen controlado en un 85% el incendio Camp Fire, que ha quemado 62.052 hectáreas y es el más catastrófico en víctimas mortales de la historia del estado. De acuerdo con el portal digital NPR, las autoridades no esperan que ese fuego esté completamente controlado antes del 30 de noviembre.

Impactante destrucción

El fuego se declaró el pasado día 8 de noviembre, y en pocas horas arrasó por completo la población de Paradise, de 26.000 habitantes. Las llamas han destruido unas 13.500 viviendas, 500 comercios y todavía amenaza otras 5.100 estructuras.

Por su parte, el Woolsey Fire, aunque contenido al 96 por ciento, continuaba ardiendo después de quemar 400 kilómetros cuadrados y destruir mil 500 estructuras. En medio del luto del estado y de las multimillonarias pérdidas provocadas por los siniestros, Zinke declaró el pasado lunes al sitio de extrema derecha Breitbart News que apoyaba los polémicos comentarios del presidente Donald Trump de que estos fuegos se debían a una mala gestión forestal.

Según el titular, los «ecologistas radicales» han presentado demandas para que «la naturaleza siga su curso», y afirmó que los incendios son la consecuencia de permitir eso. «Pondré esto al pie de esos radicales ambientalistas que nos han impedido manejar los bosques durante años y, sabes qué, es culpa de ellos», manifestó.

Lluvias causan inundaciones en zona quemada

Una alerta de repentinas inundaciones por intensas lluvias entró en vigencia desde ayer hasta el viernes en el área del estado norteamericano de California, donde azota el incendio Camp hace casi dos semanas. De acuerdo con pronósticos meteorológicos, se esperan de 76 a 152 milímetros de acumulados de precipitaciones, lo cual eliminaría el riesgo de nuevos siniestros durante el resto del año.

Sin embargo, alertaron los expertos, los deslizamientos de tierra y el movimiento de escombros podrían golpear lugares ya devastados por dicho fenómeno. Robert Baruffaldi, del Servicio Nacional de Meteorología en la ciudad de Sacramento, la capital estatal, vaticinó que las precipitaciones causarán flujos de cenizas.

Por otra parte, una situación similar, aunque con menos lluvias, se espera en la zona del incendio Woolsey, localizado en el sur del territorio y responsable hasta ahora de tres muertes. En dicha área, advirtieron los especialistas, los aludes de lodo son más probables debido a los daños de las raíces de la vegetación. Teniendo en cuenta las diferentes amenazas, funcionarios de los condados de Ventura y Los Ángeles instaron a los residentes a tomar precauciones ante las condiciones del clima.

Fuente: EFE, Prensa Latina, Euronews, France24, Agencias

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