Singapur dará un escarmiento a los ciudadanos que tiren desperdicios a la calle obligándoles a trabajar como parte de equipos de limpieza en zonas concurridas vistiendo un traje naranja intenso. La medida forma parte de una nueva campaña de la ciudad-estado contra la suciedad que incluye patrullas policiales en los puntos donde suele haber más deposiciones y la instalación de contenedores nuevos y más grandes.

“Vamos a continuar siendo duros contra el incivismo y a la vez mejorar las infraestructuras de contenedores”, dijo el jefe de la Agencia Nacional por el Medio Ambiente, Andrew Tan. “A pesar de los progresos de los últimos años el de la limpieza continúa siendo un problema”, añadió.

La medida se aplicará contra aquellos que sean sorprendidos dos o más veces tirando desperdicios en zonas públicas. El Gobierno confía en que la vergüenza de verse obligado a limpiar espacios públicos como centros comunitarios o estaciones de autobús sirva de incentivo para que los habitantes de Singapur tiren la basura donde corresponde.

Multas implacables

Otro aliciente previsto por las autoridades es el incremento de las multas, que podrían llegar hasta los 3.535 dólares. Hasta la fecha las penalizaciones económicas eran de entre 141 y 212 dólares.

El paquete de medidas es el resultado de una encuesta realizada el pasado año sobre 4.462 personas que revela que las primeras causas del incivismo son las dificultades por encontrar papeleras, la flojera de buscarlas o la falta de hábito.

Más del 90% de los multados durante los últimos cinco años lo fueron por tirar al suelo colillas de cigarrillo. Durante el mismo período, el número de denunciados pasó de 3.819 a 41.392.

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