La Policía australiana detuvo a ocho personas por presuntos actos de vandalismo y daños a la propiedad durante una protesta por la política climática del país oceánico a las afueras del Parlamento y la residencia del primer ministro Scott Morrison en Camberra.

En los dos recintos oficiales, los manifestantes del movimiento Extinction Rebellion Australia “pintaron grafitis en las paredes, se adhirieron con pegamento en el patio del Parlamento de Camberra, en donde (además) prendieron fuego al coche de un bebé”, según un comunicado de la Policía del Territorio de la Capital Australiana.

Exigen que sean protegidos los intereses del pueblo y no de las industrias

En ambos lugares los activistas escribieron en las paredes “Obligación de cuidar”, tras conocerse el informe del Grupo Intergubernamental de Expertos para el Cambio Climático (IPCC) de la ONU, que pone de relieve que aunque se reduzcan las emisiones contaminantes, el planeta seguirá sintiendo el devastador impacto del calentamiento global.

Exctintion Rebellion acusó en Twitter al Gobierno de Morrison de querer (simbólicamente) “cocinar” a los niños australianos y le recordó que fue elegido “para representar al pueblo de Australia y no a sus asesinos patrocinadores de la industria de los combustibles fósiles”.

Australia, que es considerado uno de los mayores contaminantes del planeta si se incluye la exportación de combustibles fósiles y es escenario de constantes catástrofes naturales extremas como los incendios y las inundaciones, no se ha comprometido a alcanzar una emisión neutra para el año 2050.

Intereses mineros y agrícolas

Morrison remarcó a periodistas en Camberra que “no firmará un cheque en blanco en nombre de los australianos a objetivos sin planes” porque a la larga se pagan “con incrementos tributarios”. El mandatario de Australia afirma reiteradamente que su Administración buscará alcanzar las emisiones neutras para 2050 con una puesta en el desarrollo de tecnologías limpias en lugar de un cambio radical en la industria energética o la imposición de tasas.

La política climática en Australia es un asunto espinoso dentro de la coalición gobernante dado que algunos representantes ultraconservadores, así como de sectores rurales y mineros se oponen a la transición a energía limpia argumentando un incremento de los precios de la electricidad y pérdidas de empleos.

Fuente: https://www.efeverde.com/, Agencias


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