Los incendios forestales de Australia destruyeron más de la quinta parte de los bosques del país, haciendo que estos incendios no tengan precedentes a nivel mundial. Luego de una sequía de muchos años vinculada al cambio climático, la Australia tal y como la conocemos ya no existe más.

Los científicos del clima están examinando actualmente los datos del desastre, que destruyó franjas del sudeste de Australia, para determinar en qué medida pueden atribuirse al aumento de las temperaturas globales. En una edición especial de la revista Nature Climate Change, los investigadores australianos examinaron varios temas al respecto de estos mortales fuegos, entre ellos las causas, los alcances y las consecuencias a corto y largo plazo.

Apocalipsis ecológico

El estudio mostró que entre septiembre de 2019 y enero de 2020 se quemaron alrededor de 5.8 millones de hectáreas de bosques en Nueva Gales del Sur y Victoria. Esto representa aproximadamente el 21% del área boscosa de la nación, lo que hace que esta temporada de incendios sea proporcionalmente la más devastadora de la historia.

“A mediados de la primavera de 2019 nos dimos cuenta de que una gran parte del bosque del este de Australia podría quemarse en esta temporada”, dijo a AFP Matthias Boer, científico del Instituto Hawkesbury para el Medio Ambiente de la Universidad Western Sydney en Penrith.

Los datos del estudio liderado por Boer subestimaron lo que al final terminó siendo un desastre de proporciones globales, ya que el estado insular de Tasmania no estaba incluido en los datos originales, y allí también ardieron terrenos boscosos. La pérdida de áreas forestales anuales es del 2% en Australia, pero al cierre del 2020 el número aumentará drásticamente.

Fuerte sequía

Otro estudio, publicado esta semana, analizó las condiciones que propiciaron el aumento en la voracidad de los incendios en Australia. Una de las principales causas fue la sequía de más de un año en la cuenca Murray-Darling de Australia. Las sequías provocan más materiales combustibles para los incendios forestales y dificultan la recuperación de los bosques después de cada incendio.

Desde 2017, gran parte de Australia ha experimentado una sequía generalizada, algo que el estudio atribuyó a una relativa falta de eventos relacionado con el Dípolo del Océano Índico, un evento climático semejante al fenómeno de “El Niño”, debido a que se registraron temperaturas de la superficie del mar más cálidas de lo normal en el este del Océano Índico, con aguas más frías en el oeste.

James Collett, profesor de psicología en la Escuela de Salud y Ciencias Biomédicas de la Universidad RMIT, dijo que el hecho de que la revista haya publicado un tema enmarcado en la desastrosa temporada de incendios forestales de Australia «muestra cuán importante es el impacto que tienen los incendios forestales en la conciencia global».

«Australia es ahora un ejemplo sorprendente que está impulsando el discurso internacional sobre el cambio climático», dijo. «Solo podemos esperar que el impacto psicológico de los incendios forestales contribuya a los cambios políticos, económicos, industriales, científicos y sociales necesarios para gestionar el cambio climático y crear un mundo sostenible».

Fuente: http://www.lr21.com.uy/, Agencias

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