El instituto alemán de investigación Fraunhofer ha presentado una solución innovadora y sostenible para el envasado de alimentos. Al igual que los envases convencionales, mantiene los alimentos frescos durante más tiempo. Sin embargo, el nuevo envase no contiene ningún tipo de plástico, y tras su uso, puede reciclarse sin problemas con el papel y cartón.

En el proyecto «BioActiveMaterials», los investigadores han utilizado el papel como base para producir materiales de envasado típicos y funcionales: bolsas resellables o papel de envolver. El papel está provisto de un recubrimiento especial a partir de proteínas y ceras con aditivos de origen biológico. La formulación especial de este recubrimiento, que ofrece estabilidad a largo plazo, cumple varias funciones al mismo tiempo.

Efecto antioxidante

«En primer lugar, las proteínas actúan como una capa de barrera al oxígeno, mientras que las ceras forman una barrera al vapor de agua, evitando que la fruta, por ejemplo, se seque rápidamente. En segundo lugar, los aditivos de base biológica tienen un efecto antioxidante y antimicrobiano. Esto evita que la carne y el pescado se estropeen tan rápidamente. En general, los alimentos tienen una vida útil mucho más larga», explica la Dra. Michaela Müller, directora del área de innovación de superficies y materiales funcionales del Instituto Fraunhofer de Ingeniería Interfacial y Biotecnología IGB.

Las proteínas del recubrimiento también desempeñan funciones específicas. Impiden la permeabilidad del aceite mineral del papel al alimento. El papel recuperado, en particular, contiene residuos de tinta de impresora compuestos por aceite mineral.

Los papeles recubiertos desarrollados en el marco del proyecto «BioActiveMaterials» son una alternativa a los envases que se utilizan actualmente para todo tipo de alimentos, ya sean frutas y verduras, carne y pescado, queso o incluso dulces. Los consumidores pueden almacenar y manipular los alimentos envasados en papel exactamente igual que los envasados en plástico en la actualidad.

Funciona incluso con alimentos congelados

«Nuestros envases de papel también son adecuados para productos que tienen que ser refrigerados, como la carne, por ejemplo. La función antioxidante se mantiene», añade Müller. Este envase puede utilizarse incluso para alimentos congelados. «Después de su uso, el envase se deposita en el contenedor de reciclaje de papel, el recubrimiento es biodegradable y no impide el proceso de reciclaje», afirma la Dra. Cornelia Stramm, jefa de departamento del Instituto Fraunhofer de Ingeniería de Procesos y Envases IVV.

Los investigadores han pensado incluso en los aspectos más prácticos. El recubrimiento bioactivo puede utilizarse tanto en cartón como en papel. Y la impresión en el envase tampoco es un problema. Un productor podría imprimir su logotipo o la información nutricional exigida por la legislación alimentaria.

Las tiendas y los minoristas de alimentos también se beneficiarían de estos envases, dado que cada vez es mayor la concienciación de los consumidores hacia los envases eficientes en recursos, biodegradables y sin plástico. Los socios del proyecto en Fraunhofer IVV y Fraunhofer IGB ya están experimentando con conceptos para aplicar el recubrimiento directamente a alimentos como la fruta o la verdura, prolongando así su vida útil. Los recubrimientos comestibles son inocuos para la salud por su propia naturaleza.

Fuente: https://www.residuosprofesional.com/, Agencias

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