«La madre naturaleza tiene la última palabra y eso significa que lo que pueda ocurrir es totalmente impredecible»

Almirante Thad Allen, alto mando de la Guardia Costera de E.E.U.U.

Justo en los días en que deberían comenzar a trabajar, los pescadores de las localidades cercanas a la costa de Louisiana, se pasan las horas sentados en sus pequeños barcos. El Gobierno les ha prohibido trabajar. Al día de hoy, Washington ha ordenado ya el cierre a la pesca de más de 17.000 kilómetros cuadrados de aguas costeras. Estos trabajadores llevan semanas preparándose para el inicio de la temporada de la gamba, que comienza a mediados de mayo y acaba en diciembre. Y ahora, su única opción de mantenerse a flote, ante el inmenso vertido de petróleo de la plataforma Deepwater Horizon, que se extiende impredeciblemente por el Golfo de México, es participar en las labores de limpieza organizadas por la petrolera responsable, British Petroleum.

Por barcos de unos 16 metros de eslora, BP ofrece más de 1.200 dólares diarios a aquellos pescadores que participen en la limpieza del crudo . De esa cantidad, el pescador debe pagar su combustible, su comida y el salario de un tripulante adicional. A los elegidos, se les imparte una clase de unas dos horas de duración sobre cómo recoger el petróleo de forma segura. Éstos, además, deben firmar un contrato con la empresa. Ese acuerdo ha sido una fuente de tensión entre las autoridades locales y la empresa petrolera. Hasta el fin de semana pasado, los representantes de BP le entregaban a los pescadores un contrato por el que renunciaban a cualquier medida legal contra la empresa por los daños que ocasione el vertido. Ante la queja del fiscal general de Alabama, Troy King, la empresa accedió y ha modificado el texto del contrato.

En la del lunes, BP ha anunciado que, tal como le ha pedido el presidente Barack Obama, pagará todos los gastos de limpieza del vertido, que las previsiones más moderadas estiman en unas 600 toneladas diarias. A través de un comunicado, la dirección de la empresa ha revelado su intención de pagar compensaciones por daños personales y materiales y pérdidas comerciales a los ciudadanos de la zona afectada, que según las previsiones del Gobierno, podría abarcar los estados de Luisiana, Misisipi, Alabama y Florida.

«Vivimos en la costa del océano y estos son los riesgos», asegura el capitán R.J. Messmer, de 41 años, dueño de una pequeña embarcación comercial desde hace más de una década. «Esta zona quedó arrasada por el paso del Katrina en 2004. Arrasada. Y ahora esto. Aquello fue un desastre natural. Esto es un accidente. Pero ha tenido que ocurrir cuando la pesca y el comercio se normalizaban. Ahora sólo esperamos que el viento no traiga la mancha hasta la costa. Si eso sucede, va a ser una ruina para esta localidad.

El petróleo que se fuga de los restos hundidos de la plataforma no es grueso como el que afectó a las costas de Alaska en el incidente del Exxon Valdez en 1989. Se trata de lo que se llama crudo dulce, que contiene menos de un 0’5% de azufre, y que se reconoce por su aroma dulzón. Desde la semana pasada, BP está inyectándole a la mancha un diluyente químico que evita que ascienda a la superficie.

La mancha se triplicó en días

Imágenes satelitales del gigantesco derrame de petróleo en el Golfo de México muestran que la mancha se ha triplicado en cuestión de días, y los expertos aseguran que se está expandiendo más rápido de lo pronosticado. Y el gobernador del estado de Luisiana, Bobby Jindal, dijo que la compañía que es dueña mayoritaria de la plataforma que explotó provocando el derrame, British Petroleum (BP), y la Guardia Costera de Estados Unidos deben responder con mayor celeridad para proteger las costas más vulnerables. Además, el mal tiempo imperante en la costa estadounidense del Golfo está entorpeciendo las labores de contención.

Un corresponsal de la BBC dijo que una capa aceitosa está empezando a llegar a las playas del estado de Luisiana y los fuertes vientos están moviendo algunas de las barreras emplazadas a lo largo de la costa para intentar contener la mancha. El derrame del petróleo, originado en un pozo submarino de la empresa británica BP, está empezando a afectar la producción en el Golfo de México. Dos plataformas de gas suspendieron sus operaciones y una fue evacuada.

Respuesta ‘inmediata’

Entre tanto, el gobierno estadounidense ha desplegado una gigantesca operación para evitar que el derrame de crudo cause un desastre ecológico que podría costarle al país miles de millones de dólares. Dos aviones Hércules C-130 de la Fuerza Aérea se están preparando en el vecino estado de Mississipi para sobrevolar el Lago Charles y rociar químicos inhibidores de petróleo de ser necesario. Además, se enviaron a la zona unos 1.900 trabajadores para lidiar con emergencias y más de 300 barcos y aviones. La Guardia Costera desplegó miles de metros de barreras absorbentes a lo largo de la ribera de los estados en riesgo, pero las mareas las están empujando hacia la costa.

El domo gigante en camino para controlar derrame

El domo con el que British Petroleum (BP) pretende frenar gran parte del derrame causado por la plataforma petrolera Deepwater Horizon fue trasladado ayer en la noche en un barco desde Port Fouchon, en la costa de Luisiana.
Con esta cúpula de hormigón y acero de 100 toneladas, los ingenieros de la compañía BP tratarán de contener las filtraciones de crudo causadas por la plataforma de perforación de esa compañía que se hundió en el Golfo de México hace dos semanas. La cámara, de unos 12 metros de altura ha sido creada para recoger un 85% del petróleo vertido en el lecho marino, sacarlo a la superficie y cargarlo en una barcaza.

La estructura está equipada con válvulas y tuberías que llevarán el crudo en un buque tanque. Se calcula que este trabajo dure unos dos días. Según el director de BP, Tony Hayward, este operativo, llevado a cabo a más de 1.500 metros de profundidad, no tiene precedentes. En la construcción de la cámara ha trabajado un equipo de 25 personas las 24 horas del día.

La pesada cúpula podría, aunque solo temporalmente, ayudar a contener el derrame de crudo en el golfo de Mexico. BP espera colocar esta estructura sobre la mayor de las 3 fugas en el lecho marino a unos 1500 metros de profundidad usando robots submarinos con la idea de sacar el crudo y bombearlo a un barco contenedor

Explosiones controladas

Por otra parte, las autoridades estadounidenses adelantaron que llevarán a cabo explosiones controladas en zonas del mar que han sido afectadas por el derrame para evitar que se acerque a la costa. Los ingenieros de BP consiguieron bloquear el martes una de las filtraciones de la plataforma de perforación hundida. Pese a que los tribunales tendrán la última palabra en torno a quién pagará por los daños, la Casa Blanca adelantó que British Petroleum deberá hacerse cargo económicamente de las tareas de limpieza.

Después del derrame causado por el Exxon Valdés en la costa de Alaska en 1989, se aprobó una ley por la que las petroleras están obligadas a pagar íntegramente los costos de limpieza ante eventuales accidentes.
Pero, además de los costos de la limpieza del petróleo derramado, los gastos del desastre van más allá, ya que pescadores, dueños de hoteles y otras personas que viven del turismo o los recursos marinos pueden perder millones de dólares.

Fuente: BBC Mundo

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