El Movimiento por la Justicia y los Derechos Humanos de Brasil (MJDH) informó ayer que el reciente asesinato de un defensor de la selva amazónica demuestra que en esa región del norte brasileño impera la “barbarie”, y alertó sobre las amenazas contra religiosos.

Hace dos semanas fue asesinado Joao Chupel Primo, activista católico, quien denunció a los traficantes de maderas y productores agrícolas que deforestan en el estado de Pará, donde varios campesinos fueron ejecutados este año.

“Marcados para morir”

En ese estado y otros de la Amazonía “la ley es inexistente, impera la barbarie, hay una impunidad mafiosa tan arraigada que permite seguir matando sin que pase realmente nada, la vida no vale nada”, declaró Jair Krischke, titular de MJDH.

En la Amazonia, “quien participa en denuncias y acusaciones de deforestación y usurpación de tierras entra en la lista de marcados para morir”, señaló el directivo de MJDH. Si bien reconoció que el gobierno reforzó la presencia de la Policía Federal en Pará, Krischke sostuvo que eso es insuficiente para restablecer la seguridad “en un territorio tan extenso”.

Fuente: ANSA, Agencias

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