Las organizaciones de tráfico de especies salvajes pretendían movilizar más de 22 toneladas de escamas de pangolín a China, sin embargo el cierre de fronteras lo ha impedido, dijo la directora de inteligencia de la organización internacional, Wildlife Justice Comission (WJC), Sarah Stoner a la agencia de noticias EFE.

“Hemos hecho un seguimiento del impacto de las limitaciones de movimientos durante la crisis del coronavirus en el tráfico de especies en diferentes países en los que operamos, particularmente Vietnam, donde se vende ese material para transportarlo a China como destino final”, según Stoner.

Limitaciones originadas por la cuarentena

Investigadores de la organización descubrieron, “la existencia de 22 toneladas de escamas de pangolín en los mercados de Vietnam que no han podido ser movilizados a China debido a las restricciones”, pero, “no descartamos que haya más material a la espera de ser movilizado a la potencia asiática”.

Desde WJC “estamos comprometidos en evitar el tráfico de especies silvestres y hemos descubierto que a pesar de que se sigue traficando, las limitaciones de tráfico han impedido transportar los envíos como lo hacían usualmente en el pasado”.

El tráfico ha continuado, pero “el foco se ha movido desde las organizaciones de traficantes a los mercados donde se vende todo ese material para el consumo”, como recoge el informe “Rapid assessment of the impact of Covid-19 on wildlife traffiking” hecho público este miércoles por WJC. Según el informe, la prohibición del comercio de marfil impuesta en China en 2018, podría conllevar el incremento del tráfico de escamas de pangolín.

Problema cultural

Sin embargo, el problema no es solo los colmillos de marfil o el pangolín; en Latinoamérica hay actualmente problemas con el jaguar, cuya piel, colmillos o cabeza son muy demandados por la medicina tradicional china, pero también con el pepino de mar, presente en zonas del Pacífico cercanas a áreas protegidas como Galápagos.

“Sí, es necesario trabajar para cambiar hábitos culturales que son los que inducen a la demanda de estos productos, como el pangolín, cuyas escamas se utilizan en la medicina tradicional china, pero lo mismo que las aletas de tiburón o los pepinos de mar”, asegura la experta de WJC. Stoner sostiene que la demanda para que China fomente el cambio de hábitos “es algo que ya ha sido abordado anteriormente y que no es solo un problema en este país si no también en otros asiáticos“.

Fuente: EFE, Agencias

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