Los pueblos indígenas que patrullan la Amazonía peruana equipados con teléfonos inteligentes y datos satelitales pudieron reducir drásticamente la deforestación ilegal, según los resultados de un estudio publicado el lunes en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS), mostró que reconocer los derechos de los pueblos indígenas sobre su territorio puede ser una fuerza poderosa contra la crisis climática, según sus autores.

El ensayo evaluó el impacto de las patrullas de monitoreo de las comunidades forestales indígenas en la reducción de la deforestación cuando están equipadas con alertas satelitales. Encontró una caída del 52% en la deforestación en 2018 y una reducción del 21 por ciento en 2019, en las aldeas a las que se les asignó equipo y capacitación al azar en comparación con las que no.

Importante reducción de la deforestación

Las reducciones en la pérdida de bosques se concentraron especialmente en las comunidades que enfrentan las amenazas más inmediatas de la extracción ilegal de oro, la tala y la siembra de cultivos ilícitos como las plantas de coca que se utilizan para producir cocaína.

Aunque los gobiernos nacionales han invertido mucho en el monitoreo basado en satélites, empoderar a los pueblos indígenas es una desviación de la dependencia ortodoxa de la aplicación de la ley local. Además, las alertas de deforestación rara vez se filtran a las comunidades de la selva tropical, que carecen de acceso confiable a Internet, lo que deja a los aldeanos inconscientes de los invasores que destruyen sus tierras.

El nuevo estudio fue dirigido por investigadores de la Universidad de Nueva York y la Universidad Johns Hopkins en colaboración con Rainforest Foundation US (RFUS) y la Organización de Pueblos Indígenas de la Amazonía Oriental (ORPIO). Se llevó a cabo en las comunidades indígenas Shipibo de Patria Nueva y Nueva Saposoa en la Amazonía peruana, con fotos proporcionadas por Perú SAT-1, un satélite lanzado en 2016 que sobrevuela el país 14 veces al día.

Empoderamiento de los pueblos indígenas

Treinta y seis aldeas fueron asignadas al azar a la intervención, cada una identificando a tres representantes para realizar patrullas mensuales para verificar los informes de deforestación. Se les pagó $8 por patrulla. Se asignaron 37 aldeas como control para mantener las prácticas de manejo forestal existentes. Una vez al mes, los mensajeros navegaban por el río Amazonas y sus afluentes para entregar unidades USB que contenían fotos satelitales e información de GPS a aldeas remotas.

Los monitores asignados descargaron esta información en aplicaciones especializadas para teléfonos inteligentes que utilizaron para guiar a las patrullas a los sitios. Cuando encontraron deforestación no autorizada por parte de forasteros que extraían madera o desmontaban tierras para la minería o la coca, presentaron la evidencia a una asamblea de miembros de la comunidad para su consideración.

Luego decidieron su propio curso de acción, ya sea expulsar a los delincuentes de sus tierras o ponerse en contacto con las fuerzas del orden en algunos casos, como cuando se trataba de narcotraficantes. En el transcurso del estudio de dos años, las comunidades que realizaron patrullajes utilizando datos satelitales evitaron la destrucción de aproximadamente 456 hectáreas de selva tropical, evitando la liberación de más de 234.000 toneladas métricas de emisiones de CO2.

Un tercio de la selva amazónica se encuentra dentro de 3.344 territorios indígenas reconocidos formalmente. “Los hallazgos constituyen un caso sólido para aumentar la inversión para escalar el modelo. Sería bueno para el futuro: no solo para Perú, sino para nuestro planeta”, dijeron los investigadores.

Fuente: https://phys.org/, Agencias


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