Más del 60 por ciento de los ecosistemas en el mundo están dañados, y cada año desaparecen de la faz de la Tierra o están en peligro de extinción por la destrucción de su hábitat miles de especies. Así lo confirma un informe elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

La recuperación del mundo natural -desde bosques y sistemas de agua dulce hasta manglares y humedales- es importante, tanto  en el aspecto ecológico, como económico y social, señala el documento.

Y aunque ello requiere de muchas inversiones, también puede generar rendimientos sustanciales y transformar la vida de comunidades y países. El estudio, titulado “Planeta muerto, planeta vivo – Diversidad biológica”, insta a Estados y gobiernos a priorizar el mantenimiento y la gestión de esas regiones, con un alto nivel de prioridad.

La reparación y rehabilitación de los ecosistemas genera empleos en un mundo donde viven más de mil millones de personas desempleadas o subempleadas, y apoya los objetivos internacionales de reducir sustancialmente el ritmo de pérdida de la diversidad biológica, agrega el texto.

“La mala administración de recursos naturales y basados en la naturaleza está socavando el desarrollo a una escala que hará parecer pequeña la crisis económica actual”, advirtió Achim Steiner, secretario general Adjunto de las Naciones Unidas y Director Ejecutivo del PNUMA. Son indispensables inversiones bien planificadas, precisó el experto durante la presentación del informe.

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