[dropcap]L[/dropcap]a Cumbre de los Pueblos empezó este fin de semana en Río de Janeiro su labor opositora a la Conferencia de la ONU sobre Desarrollo Sostenible Río+20 al declarar el «fracaso de la economía verde» y clamar contra «la mercantilización de la naturaleza».

La economía verde, uno de los ejes centrales de la Río+20, fue el centro de las críticas en varios debates, de una lista cercana a las cien actividades organizadas en esta primera jornada reivindicativa.

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Buscando soluciones verdaderas

Vía Campesina, organización internacional presente en 70 países, movilizó a unos 3.000 delegados que participaron hoy en varias actividades en Río para defender la agricultura familiar como «verdadera solución» a la crisis económica, climática y ambiental.

[quote]»Ya se constató que la economía verde que propone la ONU es un fracaso e incluso una causa de la crisis alimentaria de estos días», declaró a la agencia EFE Larissa Packer, una de las coordinadoras de la Cumbre de los Pueblos.[/quote]

Los movimientos sociales mostraron su temor de que la influencia de los grandes empresarios agrícolas en la construcción del concepto de economía verde lleve a «poner precio» a bienes como el agua y los bosques.

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Habla Leonardo Boff

En uno de los debates más concurridos, el teólogo brasileño Leonardo Boff propuso como una solución a la crisis la adopción de los principios recogidos en la «Carta de la Tierra», una declaración de buenas intenciones para la protección del ambiente publicada en 1997.

«O hacemos una alianza para cuidar unos de los otros y de la Tierra, o aceptamos nuestra destrucción», afirmó Boff, uno de los impulsores de la Teología de la Liberación. La Cumbre de los Pueblos también le dio voz en su primer jornada a problemas energéticos, de seguridad alimentaria, de derechos de mujeres y de minorías raciales.

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«Parque de los árboles quemados»

Una de las plenarias que más atenciones centró fue la dedicada a la temática indígena, donde participaron centenares de indios de todo Brasil, vestidos con sus ropas tradicionales. El indio Marcus Tapé dijo que vino a la cumbre para denunciar problemas que amenazan a las tribus de la Amazonía como la deforestación y la falta de atención por parte de las autoridades.

El artista plástico brasileño Zenildo Barreto montó una exposición llamada «parque de los árboles quemados» en uno de los jardines de la sede de la Cumbre de los Pueblos para alertar de los peligros que corren los bosques tropicales.

El conjunto impactante está compuesto por una serie de troncos carbonizados dispuestos en círculo alrededor de un mapa de Suramérica elaborado con pedazos de carbón y serrín. La Cumbre de los Pueblos se va a extender hasta el día de la clausura de la Río+20, el próximo viernes, y albergará centenares de actividades autogestionadas, asambleas y varias manifestaciones políticas.

Fuente: EFE, Agencias

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