A sólo unas semanas de la conferencia sobre el clima en Sudáfrica, los negociadores han cambiado su objetivo de alcanzar un acuerdo histórico a asegurar que sobreviva el sistema global de discusiones.

La conferencia que se inaugura el 28 de noviembre en Durban es considerada como una última oportunidad para encontrar una forma de avanzar en la lucha contra el cambio climático, pues el Protocolo de Kyoto, que contempla compromisos para reducir las emisiones de carbono, expira a fines de 2012.

¿Y las acciones concretas?

Funcionarios de países clave señalaron que en las conversaciones preparatorias llevadas a cabo en Panamá se realizaron avances, pero no en cuanto a los problemas de fondo sino en la adopción de un marco técnico de cara al futuro.


Sobre la cita sudafricana planea el fantasma de la cumbre de Copenhague de 2009, donde más de 100 dirigentes de todo el mundo intentaron llegar a un acuerdo global pero apenas lograron consensuar medidas progresivas.

En Estados Unidos, la mayor economía mundial y una de las que más emite dióxido de carbono, los planes del presidente Barack Obama para recortar esas emisiones chocaron con la resistencia del Congreso, donde la oposición republicana cuestiona incluso la evidencia científica del cambio climático.

La papa caliente

Los negociadores de Estados Unidos presionan a China, que se ha convertido en el país más contaminante, para que se haga cargo de sus obligaciones, pero Pekín y otras economías emergentes responden que antes de exigir nada Washington debe adherir a los compromisos internacionales en la materia.

“Estamos probablemente a algunos años de distancia de acceder al acuerdo amplio y consistente que necesitamos. Hace tiempo que Estados Unidos llega a estas conferencias con los bolsillos vacíos”, dijo Jennifer Haverkamp, directora del programa internacional de cambio climático del Fondo de Defensa del Ambiente de EEUU.

Tove Ryding, activista de la asociación Greenpeace, reconoció que los gobiernos no están en condiciones para concretar avances en Durban.

“Sin embargo, lo menos que pueden ofrecernos son sólidos cimientos hacia el logro de un acuerdo, así como un calendario y un plan para asegurar que vamos a obtener ese acuerdo tan rápido como sea humanamente posible”, agregó.

Mientras tanto…

Mahlet Eyassu, activista del Foro para el Ambiente de Etiopía, alertó sobre los graves efectos de la sequía en su país. La ONU ha denunciado que decenas de miles de personas han muerto de hambruna en África, en particular en Somalia, un país afectado por conflictos armados, y varios millones corren riesgo de vida.

“El Cuerno de África ha sido afectado por la peor sequía en 60 años. Los distintos países tienen que tomarse las cosas más seriamente y adoptar acciones urgentes” para combatir el cambio climático, dijo.

Los países ricos prometieron en Copenhague 100.000 millones de dólares por año a partir de 2020 a los países que se prevé más afectados por el cambio climático, como los pequeños estados insulares y los del África subsahariana, pero no está claro de dónde provendrá el dinero, y sigue sin haber señales de que se produzcan recortes de las emisiones luego de 2012.

Fuente: AFP, Agencias

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