La indignación mundial por la matanza ilegal del león Cecil en Zimbabue, cometida por un dentista estadounidense, ha llevado a una prohibición que está poniendo en peligro una industria que da trabajo a por lo menos 5 mil personas y de la que se esperan ingresos por 45 millones de dólares este año.

Cecil fue atraído fuera de la reserva más grande del país hacia tierras privadas con una carnada y luego asesinado con arco y flecha por Walter Palmer, de Minnesota, con la ayuda del cazador local Theo Bronkhorst. En medio del furor, que ha llevado a Palmer a esconderse y a Zimbabue a exigir su extradición, la caza ha sido prohibida alrededor del Parque Nacional Hwange, que tiene el tamaño de Connecticut.

Cacería legal

La industria de la caza en Zimbabue consiste en recibir turistas, provenientes principalmente de los Estados Unidos, para disparar contra todo tipo de animales, de elefantes a monos y puercoespines por una tarifa. La caza mayor, que incluye a los leones, cuesta decenas de miles de dólares. Los leopardos normalmente son perseguidos, pero no asesinados, por perros.



«Algunos cazadores ya llegaron, otros continúan llegando. Todo esto significa una pérdida y es una pérdida irrecuperable, tanto para los operadores de safari como para el Departamento de Parques», aseguró Emmanuel Fundira, director de la Asociación de Operadores de Safari de Zimbabue.

«Esto fue un incidente aislado. No aprobamos la caza ilegal y esto ha generado un efecto negativo en nuestras operaciones», aseguró. El país ha emitido permisos para la caza de 70 leones este año, menos que los 100 recomendados por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres de las Naciones Unidas.

Fuente: http://www.elfinanciero.com.mx, Agencias

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