Plásticos, neumáticos, aceites industriales, harinas cárnicas o los residuos de las aceitunas se convertirán, a partir de ahora, en gasolina, kerosene y diesel, con la puesta en marcha en la ciudad española de Córdoba de la primera industria comercial en este país europeo y en el mundo para generar biocombustible a partir de la basura.

La planta, en la que se han invertido 15 millones de dólares producirá unas 10.000 toneladas de combustible al año, usando como materia prima 30.000 toneladas de orujillo, un residuo de la aceituna. De esta forma se suministrará de combustible a 20.000 vehículos según los propietarios de la instalación.

Convirtiendo un problema en soluciones para todos

«Convertir residuos en combustible supone transformar un problema en una solución», explica Julio Torres, uno de los propietarios de la planta. «Si se aprovecharan todos los residuos tratables, España podría conseguir por sí misma el 50% del consumo actual de gasolina, kerosene y gasóleo», indica Juan Torres, copropietario de la planta.

El proceso de reciclaje se basa en el denominado sistema Kurata, una tecnología desarrollada por el Instituto de Ondas Cuánticas de Kobe, en Japón. El catalizar es la pieza clave del proceso y el responsable de la transformación de los residuos en combustible.

La empresa trabaja con orujillo de aceituna, pero el sistema permite la utilización de otros deshechos orgánicos y plásticos.

¿Cómo funciona?

El proceso comienza cuando el orujillo, deshechos procedentes de la aceituna y el aceite de oliva, se calienta a unos 400 grados centígrados. El vapor obtenido, se traslada hasta el catalizador, donde se producen las reacciones químicas con carbono e hidrógeno que convierten ese gas en combustible líquido.

A partir de ese momento, la sustancia obtenida pasa por diferentes conductos en donde se destila según el combustible que se quiera obtener y, una vez finalizado este proceso, se almacenan en la propia planta. Esta tecnología permite crear gasolina, kerosene y gasoil listos para su uso, sin necesidad de mezclarlos con otro tipo de combustibles fósiles.

Sin embargo, no todos los materiales son igual de eficientes a la hora de procesarlos. En el caso de la biomasa, el rendimiento es del 30%, mientras que en los plásticos y neumáticos asciende hasta un 80 por ciento.

El diseño de esta primera planta comercial con la implantación del sistema Kurata ha sido desarrollado en España durante los últimos dos años. Aunque los propietarios describen que la idea surgió hace más de cuatro, cuando la familia Torres descubre este nuevo sistema en una visita a Japón.

Fuente: EFE, Agencias

1 COMENTARIO

  1. Para un desarrollo real
    hay que verificar empíricamente
    Que la planta funciona según se manifiesta
    Basta de vender y comprar «humo»

    Antonio

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