Así lo determinó un estudio que identificó siete áreas de importancia para la conservación de mariposas en los páramos de Chingaza, Los Nevados, Chili-Barragán, Guerrero, Rabanal–Río Bogotá, La Cocha- Patascoy y la Sierra Nevada de Santa Marta.

Según la investigadora y bióloga Paola Marcela Triviño, magíster en Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.), “las mariposas son muy vulnerables a los cambios en su hábitat. Estas tienen una relación muy estrecha con las plantas, en este caso Lymanopoda–chusquea, por lo que los proyectos mineros, de deforestación, de agricultura o de ganadería extensiva, perjudican la capa vegetal original de los páramos”, afirma la investigadora.

Sin embargo, resalta que “las actividades que se identificaron con mayor frecuencia en las zonas de páramo evaluadas se asocian con la extracción de minerales, ya sea de forma artesanal, ilegal o legal”.

El género Lymanopoda corresponde a mariposas de páramo o de ecosistemas altoandinos. Son blancas y azules, pequeñas y peludas. Viven en chusque, una especie de planta muy típica y característica de ecosistemas paramunos y altoandinos. En su estado inmaduro se alimentan de chusquea y en su etapa adulta de descompuestos y de  flores, como los dientes de león o frailejones, de ahí la importancia de preservarlas.

Para esta investigación, dirigida por el profesor Gonzalo Andrade, del Instituto de Ciencias Naturales de la U.N., la magíster trazó la cartografía de páramos a partir de artículos, luego de no hallar una representación gráfica de dichos datos. De esta manera se identificó cuáles eran las áreas de páramo que presentaban mayor estado de amenaza.

El estudio evidenció que Chingaza y Los Nevados se encuentran protegidos en un 75,80% y 73,26%, respectivamente. Mientras que las zonas de Rabanal-Río Bogotá y Guerrero se encuentran protegidas en un 69,19% y un 86,70%, por el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (Sinap). Sin embargo, estas áreas se encuentran en peligro crítico de riesgo de colapso ecosistémico, lo cual da indicios de una falta de gobernabilidad y manejo adecuado.

Agrega que las áreas menos representadas en el Sinap son La Cocha-Patascoy y Chili Barragán, con un 21,51 % y un 10,75 % respectivamente, por lo que se constituyen en las más prioritarias para adelantar gestiones de manejo y protección.

“En Chili Barragán está el megaproyecto de La Colosa, para extraer oro, pero en este momento está suspendido como resultado de una consulta popular. En la zona de Guerrero y en las áreas más aledañas a Bogotá, se práctica principalmente minería para extraer materiales de construcción”, indica.

Así mismo, se encontró que entre las áreas con mayor riqueza de mariposas figuran el Parque Nacional Natural Chingaza, muy cerca de Bogotá, y los páramos de La Cocha-Pastacoy, en el Nudo de los Pastos. El Parque Nacional Natural Serranía de los Yariguíes, con una mayor extensión en Santander, y la Sierra Nevada de Santa Marta, son las áreas con mayor componente de especies únicas o que no se registran en otros lugares del país.

El Parque Nacional Natural Chingaza y la Cocha Patascoy presentan un alto nivel de diversidad filogenética, según la reconstrucción genética de la información de ADN de las mariposas que habitan en estos ecosistemas. Frente a la explotación minera, la investigadora señala que no se cuenta con un catastro actualizado para identificar los títulos otorgados.

En cuanto a la extinción de especies, afirma que pese a las investigaciones adelantadas, aún no se conocen cifras de las clases de mariposas extintas a nivel poblacional, situación que a largo plazo podría desencadenar una extinción de especies.

Fuente: http://agenciadenoticias.unal.edu.co, Agencias

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