[dropcap]E[/dropcap]n plena crisis ambiental por la falta de agua que ha dejado al menos 25.000 especies animales muertas, unos empresarios del interior de Colombia, tomaron desde la semana pasada la determinación de acabar con una de las pocas reservas hídricas que tiene el departamento del Casanare en momentos de crisis. Se trata del humedal laguna Primero de Mayo, ubicada a tan solo 45 minutos de la capital, Yopal.

Todo comenzó cuando los propietarios de la finca Santa Fe le compraron el año pasado a campesinos de la región el predio de una extensión aproximada de 200 hectáreas. El propósito de una significativa inversión -según se conoció- es desarrollar un proyecto productivo dedicado a la siembra de pastos para ganadería que, al parecer, se venderá aprovechando la alta valorización de la tierra, que en el Casanare registra incrementos anuales en predio de hasta el 30% en algunos sectores, según cifras oficiales.

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Dolorosa ejecución

En varios municipios del Casanare, como en algunas otras regiones del país, la tierra tiene como característica que es quebradiza, a lo que se le llama en la región urales. Son zanjas que hacen el terreno partido y de difícil siembra de pastos y alimentación de ganado. Por eso, los finqueros de la región utilizan maquinaria para adecuar los potreros.

Es por esto que los propietarios del predio, aun no identificados plenamente, a comienzos de marzo se dieron a la tarea de arreglar sus terrenos. Desde entonces llegaron a la hacienda bulldozer, retroexcavadoras, volquetas, herramientas y hasta cuadrillas de trabajadores para ejecutar el proyecto.

Una obra que advirtieron los vecinos de otras haciendas como Alfonso Chaparro, quien, entre otros, observó como las maquinas empezaron a abrir zanjas en la laguna Primero de Mayo. Entonces fue evidente que la tierra estaba siendo adecuada para pastos. El agua y vegetación de la laguna son el hábitat de especies como mamíferos, reptiles y aves de la zona y migratorias.

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Autoridades ausentes

Al advertir los trabajos que se iniciaron en la laguna, varios vecinos se unieron y denunciaron el atentado ambiental. «Hemos evidenciado el caso y organizamos una manifestación para detener este nuevo crimen ecológico. Hay que impedir que las maquinas sigan trabajando», comentó uno de los campesinos de la zona.

Una agrupación que también buscó el concurso de las autoridades ambientales. Según relató Camilo Areaza dedicado a la ganadería en la región: «lamentablemente la llegada de las autoridades ambientales no se ha dado con prontitud y a las 36 horas que se iniciaron las obras extrayendo el agua de la laguna ya redujo su nivel en por lo menos medio metro». Explicó además que como se abrieron nuevas zanjas en la laguna se perdió también parte de la estructura del reservorio hídrico natural.

Pero los efectos ambientales no pararon allí. Pese a que los campesinos y agregados de algunas fincas se unieron e hicieron un dique artesanal para retener el precioso líquido, casi la tercera parte del agua que tenía la laguna se perdió. Justamente se conoce que las lagunas de las llanuras del Casanare no son tan profundas y varias son consideradas como humedales. En una situación de sequía como la que actualmente vive la región, según argumenta otro ganadero, es un desastre porque se perdió el hábitat para un número considerable de especies, en un verano que dura desde enero y llegue hasta mediados de abril, como lo ha informado el Ideam.

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Crimen ecológico

Un caso que tiene como antecedente que hace cerca de tres años un político de la región secó una laguna incrustada en un predio de 100 hectáreas, también en las afueras de Yopal, sector de Barbillal, y ante la ausencia de organismos oficiales en el tema.

Ante la evidente inercia de las autoridades departamentales y locales, los vecinos a los predios de la laguna Primero de Mayo convocaron para este sábado una reunión en Yopal con Corporinoquia y el Instituto Alexander von Humboldt. Buscan reiterar su denuncia, aplicación de medidas de choque y poner en marcha un mecanismo de protección para que se ratifique que sitios como la laguna Primero de Mayo son del Estado y no se pueden eliminar.

El Casanare sigue con sed. La tragedia continúa. El gobierno minimiza el asunto. Las autoridades no controlan. Los empresarios de la finca Santa Fe siguen su proyecto. Los campesinos se quejan. Los animales siguen muriendo.

Fuente: Por: Norbey Quevedo H. / http://www.elespectador.com, Agencias

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