Las autoridades pesqueras colombianas se vieron obligados a revertir una polémica resolución que permitía pescar atún al lado de un santuario de delfines en el Pacífico colombiano. Según los ambientalistas, la medida fomentaba la matanza de delfines, que suelen ser capturados de forma accidental junto a los atunes.

Los delfines del Pacífico colombiano han ganado una batalla contra la burocracia, luego de que el Gobierno se viera obligado a derogar un artículo que, por imprevisión, permitía la matanza de delfines que viven en el Santuario de Flora y Fauna Malpelo, un área de más de 850.000 hectáreas ubicada a 500 kilómetros de la costa colombiana que constituye la zona de no-pesca más grande del Pacífico tropical y que es considerada patrimonio de la humanidad por la Unesco.

Delfines en peligro

A pesar de la protección legal sobre el territorio y su fauna —caracterizada por delfines y varias especies de tiburones—, una resolución emitida el 18 de agosto de 2021 por la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (Aunap) habilitó la pesca de atunes dentro del Distrito Nacional de Manejo Integrado (DNMI) Yuruparí – Malpelo, un área marítima de 2,6 millones de hectáreas contigua al Santuario de Malpelo.

Uno de los puntos clave de la resolución es que habilitó la pesca con redes y los «lances sobre cardúmenes de túnidos asociados con mamíferos marinos», permitiendo la pesca de atunes que viajan junto a los delfines de la zona. La pesca incidental de delfines en el marco de la captura de atunes es habitual, al punto que la normativa colombiana marca cada año un «Límite de Mortalidad de Delfines» que se asigna a cada embarcación pesquera. Para 2021, por ejemplo, la Aunap fijó en 561 la mortalidad de delfines permitida para los barcos atuneros mayores a 363 toneladas de capacidad en el Pacífico Oriental.

La medida no cayó bien en organizaciones ambientalistas colombianas, que advirtieron que habilitar la pesca en una zona aledaña a un santuario implicaba permitir la mortalidad de los delfines que debían ser protegidos. «Nueva resolución de la AUNAP estimula la captura de delfines en Colombia. Esta decisión favorece a la depredadora industria del atún, es inaceptable. Pedimos al Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible que reverse esta decisión en contra de los delfines», reclamó la organización Movimiento Ambientalista Colombiano.

Victoria ambientalista

Según los activistas, el ente regulador de la pesca colombiano no tiene jurisdicción sobre los delfines, sobre lo que existe una protección desde la cartera de Ambiente. El Movimiento recordó además que Colombia ha suscrito acuerdos internacionales para evitar la captura incidental de delfines en el marco de la pesca de atunes. La organización consignó que, si bien la zona en la que se permite la pesca está fuera del santuario, se trata de «un distrito de amortiguación, conservación y de especial protección».

La escalada de la polémica hizo que el ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Rodolfo Zea Navarro, decidiera intervenir: «He pedido a Aunap que derogue la resolución 2041 del 18 de agosto de 2021 que reglamenta la actividad pesquera en Malpelo mientras que equipos técnicos del Ministerio de Agricultura y Ministerio de Ambiente la revisen para tener la certeza de que estamos protegiendo a los delfines de la isla».

El viraje de las autoridades fue celebrado por los activistas como una «victoria» lograda a partir de la movilización de los ambientalistas.

Fuente: https://mundo.sputniknews.com/, Agencias


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