La cumbre sobre cambio climático que comienza mañana en Cancún, reunirá a cerca de 200 países para buscar un acuerdo que pueda sostenerse ante el final del protocolo de Kioto, un proceso complejo en el que intervienen multitud de factores y aspectos claves.

A continuación presentamos algunos de los elementos esenciales del proceso de negociaciones internacionales que tendrán lugar en la ciudad mexicana (del 29 de noviembre al 10 de diciembre, aunque no será hasta el día 6 cuando acudan los principales líderes políticos).

¿Qué se busca en Cancún?

Las naciones que participarán en la 16 edición de la cumbre de Naciones Unidas quieren avanzar en la construcción de un tratado vinculante de lucha contra el cambio climático, que sustituya al Protocolo de Kioto (entró en vigor en 2005 y expira en diciembre de 2012).

El acuerdo suscrito en la ciudad japonesa obliga a las naciones más industrializadas del mundo a recortar sus emisiones de efecto invernadero en, al menos, un 5,2 por ciento debajo de los niveles de 1990.

¿Se podrá lograr algún tipo de éxito?

Después de la frustración vivida en la anterior cumbre de Copenhague, la atmósfera previa a Cancún es de prudencia y se admite la dificultad de firmar un acuerdo vinculante. No obstante, sí hay voluntad de trabajar en metas concretas para allanar el camino de la siguiente reunión de alto nivel de Sudáfrica (2011).

En Copenhague, las naciones concordaron en firmar un acuerdo no vinculante para que el crecimiento de la temperatura del planeta no supere los dos grados(con respecto a los niveles preindustriales). Además, los países avanzados prometieron ayudas millonarias a los más pobres.

Muchos albergan el temor de que Cancún acabe en un partido de ping-pong entre China y EEUU, y se menoscabe tanto el papel de la Unión Europea como el del resto de las naciones.

Soluciones prácticas que podrían decidirse

La creación de un «Fondo Verde» para ayudar a los países en desarrollo a afrontar el cambio climático y reducir sus gases de efecto invernadero. En marzo, el Fondo Monetario Internacional propuso esta iniciativa, que defiende que la emisión de «bonos verdes» podría generar 100.000 millones de dólares al año para 2020.

Acordar un mecanismo de verificación que permita el control riguroso y la comparación de las reducciones de CO2 por Estado. China, India y otros países emergentes admiten que los programas de mitigación financiados por países desarrollados estén sujetos a controles e inspecciones internacionales, pero rechazan que se someta al mismo proceso las acciones voluntarias y por cuenta propia que tomen los países en vías de desarrollo.

Definir con más precisión una estrategia para reducir las emisiones resultantes de la deforestación. De hecho, ya hay consensos avanzados en este área. Cada año se pierden en el mundo nueve millones de hectáreas de bosque, el equivalente a doce metros cuadrados por habitante. África y América Latina son las zonas más afectadas por el fenómeno, según datos de la FAO.


Fuente: EFE, Agencias

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