La enzima, descubierta originalmente en un montón de hojas de compost, redujo las botellas de refresco a componentes químicos que luego se usaron para hacer botellas nuevas de alta calidad. Las tecnologías de reciclaje existentes generalmente producen plástico lo suficientemente bueno como para ropa y alfombras.

Carbios, la compañía detrás del avance, dijo que apuntaba al reciclaje a escala industrial dentro de cinco años. Se ha asociado con las principales empresas, incluidas Pepsi y L’Oréal, para acelerar el desarrollo. Expertos independientes llamaron a la nueva enzima un “gran avance”.

La solución está en la naturaleza

Miles de millones de toneladas de desechos plásticos han contaminado el planeta, desde el Ártico hasta la fosa oceánica más profunda, y representan un riesgo particular para la vida marina. Los activistas dicen que reducir el uso de plástico es clave, pero la compañía asegura que el material resultante de su proceso es muy útil, fuerte, liviano y que el verdadero reciclaje era parte de la solución.

La nueva enzima fue revelada en una investigación publicada en la revista Nature. El trabajo comenzó con la detección de 100.000 microorganismos como candidatos prometedores, incluido el insecto del compost de hojas, que se descubrió por primera vez en 2012. “Se había olvidado por completo, pero resultó ser el mejor”, dijo el profesor Alain Marty de la Université de Toulouse, Francia y director científico de Carbios.

Los científicos analizaron la enzima e introdujeron mutaciones para mejorar su capacidad de descomponer el plástico PET del que se hacen las botellas de refresco/gaseosa. También lo hicieron estable a 72°C, cerca de la temperatura perfecta para una degradación rápida. El equipo utilizó la enzima optimizada para descomponer una tonelada de botellas de plástico de desecho, que se degradaron en un 90% en 10 horas. Luego, utilizaron el material para crear nuevas botellas de plástico de grado alimenticio.

Comenzarán a funcionar en 5 años

Carbios tiene un acuerdo con la compañía de biotecnología Novozymes para producir la nueva enzima a escala utilizando hongos. El costo de la enzima es solo del 4% del costo del plástico virgen hecho de petróleo.

Las botellas de desechos también deben triturarse y calentarse antes de agregar la enzima, por lo que el PET reciclado será más costoso que el plástico virgen. Pero Martin Stephan, el director ejecutivo adjunto de Carbios, dijo que el plástico reciclado de baja calidad existente se vende a un precio elevado debido a la escasez de suministro. “Somos la primera compañía en traer esta tecnología al mercado”, dijo Stephan. “Nuestro objetivo es estar en funcionamiento para 2024, 2025, a gran escala industrial”.

La reducción en el uso de plástico es una parte de la solución del problema de los desechos. “Pero todos sabemos que el plástico aporta mucho valor a la sociedad, en alimentos, atención médica, transporte. El problema son los desechos plásticos “. Stephan asegura que aumentar la recolección de desechos plásticos es clave, ya que aproximadamente la mitad de todo el plástico termina en el ambiente o en los vertederos.

Otros avances similares

Otro equipo de científicos reveló en 2018 que habían creado accidentalmente una enzima que descompone las botellas de plástico para bebidas. Uno de los equipos detrás de este avance, el profesor John McGeehan, director del Centro de Innovación Enzimática de la Universidad de Portsmouth, dijo que Carbios era la empresa líder de enzimas de ingeniería para descomponer el PET a gran escala y que el nuevo trabajo fue un gran avance.

“Hace viable la posibilidad de un verdadero reciclaje biológico de PET a escala industrial. Este es un avance muy grande en términos de velocidad, eficiencia y tolerancia al calor”, dijo McGeehan. “Representa un paso significativo hacia el verdadero reciclaje circular de PET y tiene el potencial de reducir nuestra dependencia del petróleo, reducir las emisiones de carbono y el uso de energía, e incentivar la recolección y el reciclaje de residuos de plástico”.

Los científicos también están progresando en la búsqueda de formas biológicas para descomponer otros tipos principales de plástico. En marzo, investigadores alemanes presentaron un insecto que se alimenta de poliuretano tóxico, mientras que trabajos anteriores han demostrado que las larvas de la polilla de cera, generalmente criadas como cebo para peces, pueden comer bolsas de polietileno.

Fuente: https://www.theguardian.com/, Agencias

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