La organización ambientalista Greenpeace auguró que la situación de Chile será extremadamente preocupante en las próximas décadas producto de la crisis hídrica que afecta al país austral. Actualmente suenan las alarmas por una sequía considerada la más fuerte de los últimos 60 años, como consecuencia de una aguda falta de precipitaciones en una amplia zona que se extiende desde la región de Coquimbo, al norte, hasta la del Maule, en el centro sur y que concentra a la mayor cantidad de población del país

Matías Asún, director de Greenpeace Chile, advirtió que tal como reflejan estudios internacionales, para 2040 el país estará entre los 25 con mayor estrés hídrico, por lo que enfrentará situaciones similares a las que hoy viven naciones como Namibia y Botsuana, en África.

Recursos hídricos en manos privadas

Asún recordó que en el presente casi 400 mil chilenos no reciben agua de las conductoras sino en camiones cisternas.

Señaló que la situación se ve agravada por la existencia del Código de Aguas, legislación de la época de la dictadura de Augusto Pinochet, que pasó a manos privadas los recursos hídricos y cuya reforma está pendiente desde hace años en el Senado.

Esta no han progresado, obstaculizada por un lobby empresarial, que considera que los tímidos cambios que el texto propone atentan contra el derecho de propiedad.

Polémica por “carretera hídrica”

Por otra parte, un proyecto de Carretera Hídrica mantiene hoy enfrentados a grandes empresas privadas de un lado y comunidades, indígenas y ecologistas del otro. A juicio de la Corporación Reguemos Chile (RCH), formada por 25 grandes empresas de la minería y la agroindustria, se trata de ‘priorizar el bien común’ ante la grave situación que enfrenta el país.

Maximiano Letelier, director de RCH, declaró a Radio Biobío que ya presentaron el proyecto, cuyo costo ronda los 20 mil millones de dólares, al Ministerio de Obras Públicas (MOP). Explicó que mediante la Carretera Hídrica se pretende acopiar y transportar hacia el norte hasta la región de Atacama, el excedente de agua de los ríos de la zona del Bío Bío, que según dijo es abundante y no se utiliza en toda su capacidad.

A juicio del empresariado, ello permitiría regar un millón de hectáreas y duplicar así la cantidad del área cultivable del país, lo que impulsaría el desarrollo de la agroindustria y la capacidad exportadora, para transformar a Chile en una potencia agroalimentaria y diversificar su matriz productiva, que depende del cobre.

Las mineras se quedan con el agua

Pero en otros sectores el panorama no es visto de forma tan idílica, y según el presidente de la Asociación de Canalistas del río Laja, Héctor Sanhueza, no existen los excedentes de agua de que habla RCH. Por su parte, el presidente de la Sociedad Agrícola del Bío Bío (Socabío) José Miguel Stegmeier, señaló que la región también sufre de déficit hídrico y para resolver la crisis llamó a buscar otras medidas como aplicar mejores técnicas de regadío y evitar que saquen agua de las cuencas locales.

El diputado ecologista Félix González llamó la atención de que en el norte del país hay suficiente agua para las comunidades, pero las industrias mineras, que la emplean en enormes cantidades, se han apropiado del recurso. En tanto comunidades mapuches y pehuenches del llamado Alto Bío Bío anunciaron que interpondrán una demanda en contra del Estado, para evitar que se construya la denominada Carretera Hídrica.

También científicos han expresado reticencias a la Carretera Hídrica y señalan que sería más factible aplicar medidas adaptativas al cambio climático basadas en un uso más eficiente del agua por la agricultura, las industrias y las comunidades, pues además pudiera provocar daños a los ecosistemas por el desvío de los causes.

Fuente: Prensa Latina, Agencias

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